Análisis de Portal 2

Portal 2

En una industria en la que los últimos años se han echado en falta ideas originales y en la que las compañías exprimen a sus cerebros para dar con una fórmula innovadora, la segunda parte de Portal, sin ser tan sorprendente como el primero, llega como una bocanada de aire fresco. Y es que aunque se trata de una aventura en primera persona como tantos shooters que hoy por hoy se amontonan en las estanterías de las tiendas, no es ni mucho menos un juego similar a Halo, Killzone o incluso Half-Life 2, con el que sí comparte algunos elementos en su jugabilidad como el tratamiento de la física (al fin y al cabo, pertenecen al mismo estudio), pero cuyos objetivos son claramente diferentes.

En Portal 2 no se trata de dispararle a nadie ni siquiera utilizar vehículos para protagonizar trepidantes huídas por canales atestados de enemigos. Nos encontramos simplemente con un complejo juego de puzles en tres dimensiones en el que deberemos pulsar interruptores y esquivar precipicios hasta poder llegar a la puerta de salida y salir del nivel. ¿Simplemente? Pues tampoco, porque gracias a una curva de dificultad muy bien ajustada nos iremos enfrentando a una serie de desafíos cada vez más complejos y en el que intervendrán múltiples elementos distribuidos por el escenario. Eso sí, una vez más la pieza fundamental del rompecabezas será nuestra pistola de portales.

La campaña para un jugador comienza años después del final de la primera aventura y con la misma protagonista. Tras haber sido criogenizada junto a los demás sujetos de prueba, un simpático robot llamado Wheatley te despierta con el fin de abandonar juntos las instalaciones de Aperture Science que, tras la derrota de GLaDOS, parecen estar cayéndose a pedazos.

No quisiera desvelar nada más del argumento que, sin ser demasiado elaborado, sí que nos mantendrá atentos a los acontecimientos y que cuenta con varios giros que rozan lo magistral hasta llegar a un desenlace de lo más satisfactorio. Además, los diálogos vuelven a ser lo más hilarante del título por su constante uso de la ironía y en algunos casos el humor negro que nos harán soltar más de una carcajada mientras recorremos los pasillos hacia nuestro siguiente reto.

En esta ocasión el desarrollo de la acción no se limitará a saltar de sala en sala resolviendo los rompecabezas de nuestro malévolo captor, sino que los escenarios serán en muchos casos de gran tamaño, fuera del recinto de pruebas y requerirán de toda nuestra atención para dar con la salida. Una gran apuesta que además nos permitirá explorar lugares inéditos de Aperture y descubrir algo más de sus fundadores y operarios. Eso sí, como podéis comprobar cada una de las pistas tienen el sello inconfundible de Valve y el guión, lejos de darnos explicaciones precisas, nos hará elucubrar nuestras propias teorías sobre el mundo de Portal.

Volviendo a la resolución de los puzles, nos encontraremos una gran variedad de interruptores que podrán ser activados a través de la presión de un objeto sobre ellos o enfocando un láser directamente sobre ellos debiendo examinar cuidadosamente el entorno para dar con las piezas que necesitamos para ello. En la mayoría de los casos, para llegar a lugares a priori inalcanzables, haremos uso de los portales, representados con dos colores, azul y naranja, y que son a la vez de entrada y salida según dónde se hayan colocado. Saber moverse entre dimensiones, hacer buen uso de la sobresaliente física del juego y, por qué no, algo de pericia con el mando en algunas secciones, será vital para superar el juego.

Mención especial merecen los tres fluidos que aparecerán en algunas estancias, cada uno con diferentes propiedades en función del color que nos posibilitarán saltar mucho más alto, ganar velocidad o pintar las paredes de blanco para abrir portales en lugares en los que antes no se podía. Aprovecharlos correctamente a nuestro favor requerirá poner en práctica todo nuestro ingenio.

Y ha llegado el momento de destacar lo que es sin lugar a dudas la joya de la corona de este Portal 2, y es su modo cooperativo, uno de los mejores que se pueden disfrutar en el mundo de los videojuegos. Limitado a dos jugadores, eso sí, nos pondremos en la piel (o mejor dicho, en la chapa) de dos simpáticos robots que deberán enfrentarse a las pruebas de GLaDOS para demostrar que pueden finalizar el circuito como el mejor de los humanos. El considerable tamaño de los escenarios y el uso de la pistola de portales por partida doble harán de cada uno de los niveles un desafío a tener en cuenta y que pondrán a prueba nuestra capacidad para cooperar con nuestro compañero. A veces, el coordinar cuatro portales a la vez puede ser tan desesperante como divertido, y es que esta campaña para dos jugadores aumentará el la longevidad del juego, ya de por sí considerable y más teniendo en cuenta lo breve que era el anterior título, en muchas horas.

Gráficamente, aunque no lo podemos comparar con los gigantes de la industria, luce a un gran nivel sin notar excesivas diferencias entre versiones y destacando especialmente el tratamiento de la iluminación, que en algunos momentos nos dejará fotografías dignas de ser capturadas como fondo de pantalla. La banda sonora, una vez más impresionante.

En conclusión, Portal 2 amplía la experiencia de su antecesor y, aunque no nos sorprenderá tanto como aquel y algunos puzles nos resultarán familiares, resulta una propuesta de lo más sólida y gratificante que justifica los cuatro años de espera y nos mantendrá pegados a la pantalla por muchas horas.

NOTA FINAL: 9,5

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