Resistance 3, a la tercera va la vencida

Resistance 3

Septiembre es un mes en el que se cierran dos de las trilogías más exitosas de esta generación. Si esta semana llegaba al mercado la tercera entrega de Gears of War, la franquicia mejor valorada en el género de la acción de la consola de Microsoft con el permiso de Halo, Resistance, uno de los buques insignia de Sony junto a Killzone y que siempre ha vivido con el lastre de las comparativas, también pone punto y final a la invasión Quimera con un título que deja un gran sabor de boca.

Lo primero que hay que decir de Resistance 3, que es su principal virtud, es que cambia el tono de su discurso de manera más que satisfactoria. Ya no nos encontramos con una historia y un desarrollo en el que prima el componente bélico. Para nada, los ejércitos de la humanidad han sido derrotados, ya no hay recursos para grandes ofensivas contra las criaturas que han sumido el planeta en el caos, Estados Unidos ha corrido la misma suerte que Europa y el resto del mundo y han sido invadidos por las fuerzas hostiles dejando a los pocos supervivientes en una situación desesperada.

Ante tal panorama, el juego nos pone en la piel de un viejo conocido, Joseph Capelli, que tras los acontecimientos de Resistance 2 ha sido expulsado con deshonor del ejército y se limita a ocultarse junto a su mujer, su hijo y los miembros de su comunidad en un pequeño pueblo de Oklahoma que pronto deberá abandonar tras un ataque devastador. Sin hogar, con su retoño enfermo y con las temperaturas bajando cada vez más por culpa de la tecnología Quimera, Capelli deberá abandonarlo todo y embarcarse en una misión suicida para llegar a Nueva York y asegurar la supervivencia de la raza humana.

Es, por tanto, un enfoque mucho más íntimo, alejado de las grandes ofensivas militares de las otras entregas y volcado en una dramática odisea de un hombre que sufre por sus seres queridos y que está dispuesto a jugarse el todo por el todo en un plan que con casi toda seguridad podría significar su muerte. Un gran acierto, sin duda, que por primera vez dota a la saga, que hasta ahora había sido bastante tópica, de una fuerte personalidad acentudada por una ambientación casi apocalíptica y un tratamiento de la imagen muy interesante estando a veces envejecida intencionadamente.

Un shooter que, para el deleite de los fans, vuelve a apoyarse en los elementos más clásicos del género, como es el recuperar la vitalidad a base de botiquines, y a la vez potenciando uno de los valores que mejor han funcionado en Resistance como es el original uso de las armas, con revólveres cuyas balas pueden detonarse, metralletas capaces de dirigir los proyectiles automáticamente a enemigos fijados o fusiles de energía capaces de atravesar coberturas para alcanzar enemigos ocultos (cuidado, ellos también tendrán este arma lo cual nos proporciona algunas refriegas realmente trepidantes).

Un juego variado en cuanto a localizaciones (túneles subterráneos, oscuros bosques, ciudades heladas, fortalezas laberínticas…), con jefes finales de gran tamaño, momentos memorables, varios realmente terroríficos, y que resulta divertido en todo momento, que es lo esencial, haciendo que no podamos dejar el intensísimo modo campaña hasta finalizarlo. Si bien no es el más largo que hemos visto, su duración se mantiene en la media de 8 horas.

Los dos últimos capítulos del juego son seguramente los más monótonos, dada la cantidad de enemigos que encontraremos a nuestro paso y la dificultad de algunos combates. Por suerte, nuestros rivales serán variados y las misiones se esfuerzan por regalarnos momentos de gran espectacularidad gracias a su estupendo apartado gráfico que, si bien no llega al nivel de Killzone y algunas fases han sido tratadas con menor detalle que otras, es muy a tener en cuenta.

Quisiera mencionar que Resistance 3 no se corta a la hora de hacer un guiño a algunos clásicos del género de los que ha cogido ideas que los jugones sabrán reconocer. El más claro es el de Half Life 2, con esos rebeldes refugiados e inmersos en una guerra de guerrillas derribando naves con lanzamisiles y haciendo emboscadas a la infantería enemiga, y especialmente en lo que respecta al nivel ambientado en un terrorífico pueblo infestado de quimeras en el que deberemos rescatar de noche al líder de una comunidad de las garras de una horrible criatura, que recuerda una y otra vez al paso de Gordon Freeman por Ravenholm.

La parte multijugador es equilibrada, con un buen diseño de mapas. La campaña puede jugarse en cooperativo con otro jugador, lo cual potencia aún más la diversión, y nos posibilita controlar la partida con Move. El juego además ofrece soporte para 3D, que siempre es de agradecer.

En conclusión, el mejor Resistance de los tres con muchísima diferencia, sin ser tan descabellado y frustrante como la primera entrega y acertando en aquello en lo que la segunda no convenció. Se agradece que hayan tenido muy en cuenta los comentarios de los fans y que Insomniac se despida de la saga, pues ya han anunciado que si en el futuro la compañía está interesada en explorar de nuevo este universo ellos no se harán cargo del proyecto, dándole un final muy adecuado y que dejará muy satisfecho a la mayoría de los jugadores. Es sin duda uno de los títulos más sólidos del catálogo propio de Ps3 de esta temporada.

Nota final: 8,5

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