Zoom a: A gifted Man. Primera temporada, episodios 1 y 2

A Gifted Man muestra el día a día de un neurocirujano que atiende a pacientes ricos y poderosos hasta que el espíritu de su ex mujer se cruza en su camino.

A Gifted Man nos presenta al doctor Michael Holt (Patrick Wilson, 38, Watchmen), neurocirujano de Nueva York que ha dedicado su vida a ser el mejor en su campo. Es un hombre frío, racional, arrogante, competitivo,  prepotente, que siempre hace lo correcto, terrenal, inteligente… perfecto excepto porque no tiene vida, ni corazón. Piensa que su hermana y sobrino son un desastre y que sus amigos deberían hacerle caso. No se preocupa por lo que no le interesa.

Hasta que un día se encuentra con su ex mujer, Anna (Jennifer Ehle, 42, El discurso del rey) para más tarde descubrir que ha fallecido. Al ser un hombre de ciencia lo primero que piensa es que es una alucinación y tiene algún tipo de enfermedad. Pero no es así, es un espíritu que ha dejado cosas a medias y necesita a Michael para que la ayude a arreglar aquello que ella no ha podido, como la clínica que dirigía en los barrios pobres de la ciudad. Poco a poco Michael va ayudando al espíritu de Anna primero a regañadientes pero luego voluntariamente.

La serie muestra la frialdad del mundo de Michael y lo contrapone a un mundo más cálido, sin dinero, que no sale en las revistas pero que es más humano. Cuando Michael tiene la oportunidad de deshacerse del espíritu de Anna decide no hacerlo, por miedo tal vez, o porque no quiere que se vaya, puesto que es lo único que le hace ser humano.

La serie producida por Jonathan Demme (67, La boda de Rachel) tiene un ritmo muy rápido, tensión y trata de ser realista. Al mismo tiempo hace preguntas morales  cómo si una mujer embarazada tiene cáncer ¿qué se haría con el bebé? ¿Y con el tratamiento? ¿Qué hacer cuando la paciente te dice que salves al bebé y el marido que salves a su mujer?

 A Gifted Man es un drama médico  distinto a los que hemos visto hasta ahora. Con toques de esperanza, que roza lo sentimental tratando de no ser cursi. No hay líos amorosos, ni los doctores se comportan como adolescentes. Y aunque al doctor protagonista  le interese más curar que tratar a los pacientes no significa que no sepa hablar con ellos. La serie no ha empezado mal y parece que tiene potencial.

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