Zoom a: Misfits. Temporada 3. Episodios 1 y 2

Algunos teníamos miedo de que llegara este momento, sobre todo después de que nos dijeran que Robert Sheehan, no iba a estar presente en la nueva temporada. Sin embargo, tras estar tanto tiempo digiriendo la noticia y ver ese espectacular “capítulo 0” con el que se nos obsequió, parece que afrontar la tercera temporada de Misfits se hace ya menos difícil. A pesar de todo, la pregunta sigue en el aire: ¿habrán sabido los creadores de la serie suplir el vacío de un personaje tan carismático como Nathan?

Suplirlo no sé, pero hay que reconocer que al menos han tenido bastante acierto en darle al personaje una salida digna. Todo el montaje del capítulo 0 se merece como mínimo una mención, ya que me ha parecido una forma muy original de hacernos saber lo que ha sido de Nathan y de porqué no va a estar presente en la siguiente temporada, sin cerrar la posibilidad de su retorno en algún momento.

El primer capítulo, “Box” se centra en presentarnos a la nueva adquisición de la pandilla, Rudy, un idiota malhablado y con la manía de ser explícito en asuntos bastante desagradables. ¿Os suena, no? Un poco sí, pero todo a su debido tiempo. Además, también está metido en un grupo de servicio comunitario junto a dos chicas más, una de ellas con el poder de inmovilizar a la gente a su alrededor (algo parecido a lo que hacía Piper en embrujadas) y ciertas tendencias homicidas.

En un malentendido ocurrido en el bar de Curtis, la chica con poderes convierte a Rudy en su objetivo, lo cual hace que tenga su primer encontronazo con los Misfits. Durante el segundo, se descubre que Alysha y Rudy ya se conocían de antes, aunque no será hasta más tarde que el otro Rudy salga a la luz para explicar la verdadera naturaleza de su relación: Alysha se acostó con él, le rompió el corazón y éste trató de suicidarse.

El capítulo también actúa como modo de presentación de los nuevos poderes de los chicos.  Simon tiene premoniciones, Kelly, el cerebro de un ingeniero aeroespacial, Curtis puede cambiar su sexo y Aysha se pone en el lugar de los demás, siendo capaz de ver lo que ellos ven. En un principio parece que hay un poco de descompensación, pero os aseguro que los guionistas saben darle juego hasta a los poderes más patéticos (acordaos del tío de la leche).

Al final todo resulta bien. Alysha pide perdón a Rudy y le asegura que ya no es la misma persona, Rudy salva el pellejo con la homicida gracias a su otra mitad y nuestros marginados tienen que añadir dos cadáveres más a su lista. Muy Misfits. La parte graciosa viene cuando les pillan volviendo de enterrar los cadáveres en un coche robado… y les vuelven a meter en servicio comunitario. Por no cambiar las costumbres.

El segundo capítulo corre a cargo de Curtis. Durante su trabajo en el centro comunitario se da cuenta de que gracias a su nuevo poder puede volver a correr en categoría femenina, por lo que aprovecha la oportunidad y se fabrica un alter ego llamado Melissa para poder apuntarse al entrenamiento. Allí conoce a una chica, Emma, que más tarde le tirará los trastos en el bar como chico. Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando Emma le comenta la jugada a Melissa, Curtis descubre que le considera una persona egocéntrica, triste y una decepción en la cama. De repente se da cuenta de que conecta mejor con ella siendo chica y al final surge la chispa que le lleva a tener una relación lésbica con Emma.

Pero Curtis también descubrirá otras cosas y es que la vida como chica no es nada fácil: babosos, violadores, todo el mundo malentendiendo situaciones y, para colmo de males, ¡la regla! Todo ello dará a Curtis una lección de humildad que le hará cambiar su punto de vista sobre las mujeres y sobre sí mismo, ayudándole a superar la pérdida de su carrera como atleta.

Centrémonos ahora en el tema Nathan/Rudy. Para empezar, hay que pensar que para un grupo como el de Misfits se necesita un complemento cómico. Antes era Nathan y ahora es Rudy, porque es mucho más complicado hacer caer ese peso en alguno de los otros cuando ya tienen sus roles marcados. Esto nos hará pensar muchas veces en el parecido que tienen ambos, sin embargo hay diferencias sustanciales. Por ejemplo, Rudy, en sí mismo, no es tan gracioso como Nathan. Esa carencia la suple gracias a su otro yo, una manifestación de todas sus inseguridades, lo que les convierte las veces en una especie de pareja cómica. Otra diferencia es que Rudy no parece hacer las cosas a posta para provocar como Nathan, simplemente es así de directo y poco espabilado.  En resumen, estamos de acuerdo en que las comparaciones son inevitables, pero hay que evitar centrarnos únicamente en eso, ya que corremos el peligro de no tomarnos en serio al personaje.

Artículo escrito por: Catoute

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