Zoom a: Sherlock. Temporada 2. Capítulo 3

Ya esta aquí, ya llegó. El apoteósico final de temporada de Sherlock. El capítulo titulado “The Reichenbach Fall”, basado en el relato “El problema final”, ha estado cargado, sin duda, de mucha emoción, duelos de inteligencia, tensión y sobretodo de calidad. Quizá peque de fan, pero me atrevo a decir, que este ha sido, el mejor capítulo, no sólo de esta temporada sino de la serie entera. ¿Qué es lo que ha ocurrido?…

Nada más comenzar el capítulo, tenemos el primer momentazo. John Watson, médico de guerra, hombre recto, muestra su cara más sensible a su terapeuta, que le pregunta que le he hecho regresar a las sesiones de terapia después de dieciocho meses.  Watson, con la voz entrecortada responde. Su mejor amigo, Sherlock Holmes, esta muerto.  Esta primera escena, representa sin duda, una llamada de atención al espectador, que no sabe lo que le espera por ver.

Tras esto, retrocedemos tres meses atrás. Sherlock Holmes ha dejado de ser detective privado para convertirse en un detective famoso gracias a su éxito en resolver casos y a la fama del blog de Watson, algo con lo que él no esta muy contento. Moriarty, que había estado desaparecido en combate tras haber estado retenido por Mycroft, quiere captar la atención del detective a toda costa. ¿Cómo lo hace? Pues a golpe de smartphone provoca fallos de seguridad en el Banco de Londres, la prisión de Pentonville y en la Torre de Londres, donde Moriarty consigue romper la vitrina donde se encuentran las Joyas de la Corona.

Cariño, deberías verme con corona

Tras dejarse arrestar con toda la joyería puesta, se celebra un juicio donde Holmes, declara como testigo en contra de su archienemigo. Aunque parezca imposible, el jurado (previas extorsiones) declara inocente a Moriarty, que sale libre como un pajarito.  Holmes, sabe que tarde o temprano irá a hablar con él, y no se equivoca. Moriarty se presenta en el 221B de Baker Street, pavoneándose de que es capaz de cualquier cosa con un código maestro, además le advierte a Sherlock, que lo que quiere es resolver el problema, el problema final y que tarde o temprano Sherlock caerá. Mientras Mycroft alerta a John de que cuatro de los asesinos a sueldo más peligrosos del mundo están viviendo en los alrededores de Baker Street y tienen a Sherlock en su punto de mira.

Pero lo peor esta por llegar, Moriarty obsesionado con destruir a Holmes a toda costa, prepara una trampa, que hará quedar a Sherlock como sospechoso del secuestro de los hijos del embajador estadounidense.  El detective se verá obligado a salir por patas de Baker Street, no sin antes descubrir que ha estado vigilado por cámaras instaladas en su piso. Cabe destacar el momento cómico de la huída, donde Holmes y Watson corren esposados por las calles de Londres. Pero la trampa no sólo queda en eso, además Moriarty, quiere hacer creer a todo el mundo que Sherlock es un fraude, diciendo que él es un simple actor contratado por el propio Holmes, para ganar fama y reconocimiento.  Es en ese momento cuando el detective se da cuenta de que su Némesis, conoce toda su vida. ¿Cómo? Pues porque Mycroft, con miedo a que Moriarty usara el famoso código maestro, le da toda la información sobre su hermano. (Muy mal Mycroft, muy mal). Sherlock ve que la única solución al problema es su propia muerte y  Molly es la única que puede ayudarle.  Y es en este punto cuando llegamos a LA ESCENA del capítulo, el duelo final entre dos genios superiores a los demás.

El problema final

Holmes y Moriarty se citan en el tejado del hospital St Bartholomew, donde el malvado Moriarty confiesa que todo el tema del código maestro ha sido una farsa, y que únicamente lo ha hecho para que Sherlock se suicide, porque sino lo hace, los pocos amigos que tiene morirán. Sherlock a punto de lanzarse al vacío, se da cuenta de que si mantiene a Moriarty con vida, puede desenmascararle y por lo tanto vencerle. Pero éste, se guarda un as en la manga, o mejor dicho un arma en el bolsillo, con el que se suicida.  En ese momento Holmes, entre la espada y pared, decide suicidarse, para salvar a sus amigos, no sin antes mantener una conversación telefónica (emotiva y sobrecogedora)  con Watson, que desde abajo es testigo de la caída de su amigo.

El gran final

Llegados al final del episodio, Watson (que le den otro BAFTA a Martin Freeman, por favor) ofrece, delante de la tumba de su amigo, uno de esos discursos que hace que la audiencia se quede con un nudo en la garganta de la emoción, y para remate final vemos como desde la lejanía Sherlock observa a su amigo, vivito y colando. En resumidas cuentas, un final de temporada sublime donde confirmamos el talento de los protagonistas. He de reconocer que en este episodio hasta Andrew Scott, que no me convencía como Moriarty, esta sembrado. La segunda temporada ha terminado por todo lo alto. Confirmada ya la tercera, por Moffat y Gatiss, nos queda un largo año de espera en el que poder pensar cómo Sherlock fingió su muerte. Y vosotros ¿Cómo creéis que lo hizo? Se abre la veda de teorías. Hasta el año que viene Sherlock Holmes.

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