Zoom a: Juego de Tronos. Episodios 1 a 7

Cada vez que Juego de Tronos (Game of Thrones) vuelve a nuestras pantallas lo único que se puede hacer es dar gracias  por tener semana tras semana una seria de calidad cinematográfica emitiéndose en nuestras televisiones. No es tarea fácil con los presupuestos de una serie y pese a los (pocos, poquísimos) comentarios negativos que encontrareis en esta crítica conviene dejar esto claro de antemano: la segunda temporada de Juego de Tronos es buena televisión.

Esta serie no juega a lo seguro, nada de simplificación de personajes o de reducción de número y si para eso tiene que hacer dos episodios de presentación pues que así sea. Al final el hecho de tener tantos personajes y tan complejos consigue dotar a la historia de gran profundidad y sin perder al espectador en un mar de blasones, casas y escudos; algo que a priori era muy sencillo. La dirección de actores es impecable y se nota cómo los más jóvenes han sabido aprovecharse de la experiencia de sus mayores para mejorar sus escenas (atención a esa joven Maisie Williams plantándole cara ni más ni menos que al Tywin Lannister de Charles Dance).

En cuanto al guión sólo podemos ponerle una pega, y es  que el uso del sexo roza la gratuidad si no se zambulle directamente en ella, más a menudo de lo que se pudiera pensar. Antes de que se alcen las voces defensoras de la libertad y contrarias al rancio puritanismo que quiere desterrar el sexo de la televisión aclararé que nadie está negando que el sexo es necesario en Juego de Tronos para que avance la trama. Sólo que no siempre que se utiliza está justificado por algo más que atraer espectadores morbosos a la pantalla. Y si nos quejamos de eso cuando se trata de una película española, debemos señalarlo también en los productos de la sacrosanta HBO. Y en el hecho de que en Poniente sólo se desnudan las mujeres, es un asunto que dejaré para otro día porque da para largo.

Aún así la historia es compacta y seguramente más clara para los que no han leído los libros que la primera temporada. Hay voces que protestan sobre lso cambios que está haciendo el guion con respecto a las novelas.  No se señalarán aquí como un fallo. Los medios audiovisual y literario no son iguales, no funcionan por las mismas reglas y lo que es creíble en uno resulta inverosímil en el otro. No es lo mismo ver que imaginar y los cambios que se han hecho hasta el momento sólo han tenido como objetivo favorecer el desarrollo de la historia que de otra manera hubiera resultado muy poco creíble de transcurrir tal cual lo escribió George R. R. Martin.

Las ambientaciones siguen siendo espectaculares y los efectos especiales por fin nos dieron unos huargos grandes y temibles.  Cada tierra de Poniente es más espectacular, terrorífica o hermosa que la anterior lo que convierte Juego de Tronos en un gran espectáculo visual.

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