Zoom a: El Mentalista. Temporada 4

Seguimos con los trucos y manipulaciones de Patrick Jane para resolver casos junto a los miembros del CBI. Nada cambia en El Mentalista, ni siquiera el malo. Pocos episodios referentes a Red John y parece que la cosa no va a cambiar.

Lo único interesante de la serie es cuando los personajes están envueltos personalmente, y tampoco tanto. La historia de Rigsby siendo padre se la han sacado de la manga, no sabemos de dónde viene y nos da bastante igual, por ejemplo. Nos cuentan la historia de un antiguo amor de Lisborn y es mucho más interesante la aparición de su hermano y sobrina. La historia de amor de Cho, sin embargo, es entretenida, bonita, triste y nos cuenta algo más de este personaje tan reservado. Y por supuesto el pasado de Jane. No voy a decir que la historia de la madre que confía en los médiums para encontrar a su hijo secuestrado no esté bien, Kelli Williams hizo una interpretación increíble. Pero son historias que ya nos han contado. Como el final, con esas crisis y depresión de Jane, por muy bien que Simon Baker interprete ese cambio al pasar de mostrar lo superficial para mostrar lo profundo de Jane, ¿alguien se creyó de verdad que tenía una crisis?

El Mentalista es una serie para magos. Te distraen con la mano derecha para que te olvides de la izquierda y sorprendente, sin embargo ya nos sabemos los trucos y ya no es tan fácil pillarnos. Es más, nos adelantamos a los actos irreverentes de Patrick Jane y más que dejarnos alucinados nos aburre. Ya no nos creemos al mago, que justifica sus actos por su dolor pero poco a poco se va convirtiendo en alguien igual que Red John, es decir, un psicópata. Muestra de ello es la tortura a la que somete a un sospechoso encerrándole en un ataúd para que confiese, o cuando hace que Red John mate a un asesino en serie porque él no puede atraparle. Episodio aplaudido por muchos por la inteligencia de Jane, pero eso no es obra de un hombre inteligente, es obra de un sociópata. Quiere ganar a Red John pero cuando él no puede con alguien se sirve del asesino. Jane no es una persona ética o moral, eso lo sabemos, pero ya ha matado a dos personas y no siente arrepentimiento por ello. Lo peor de todo es que la serie lo defiende y lo justifica.

El Mentalista ha pasado de ser una serie policíaca medianamente original y alegre; el drama venía por esos pequeños toques como Jane durmiendo en la habitación de su hija, vacía excepto por esa cara sonriente pintada con sangre, que nos recordaba que la alegría de Jane era falsa; para convertirse en una serie oscura, dramática, predecible y aburrida.

Un comentario

  1. Hombre, yo creo que ahí está la gracia, en que cada vez se ve más en Jane lo que ya veía Red John, que tienen ciertos parecidos. Lo de sociópata y tal, más o menos siempre lo ha sido. Desde el principio deja muy claro para lo que está ahí, que quiere cargárselo y que va a hacer lo que tenga que hacer para conseguirlo.
    Tampoco creo que la serie justifique y defienda que se cargue a los que se carga, ahí tienes a Lisbon, que no le hace ninguna gracia, y a la señora del FBI, que está venga a investigar.

    Y bueno, a mí es que me sigue gustando y pareciendo entretenida, precisamente por esos cambios, aunque espero que Lisbon lo lleve por el buen camino, que Owen y Van Pelt vuelvan, que Cho encuentre a alguien y deje las pastillas, que se sepa por fin quién es Red John y que me expliquen por qué y cómo se liga a todas esas chatas a las que deja prendadas y sectarizadas.

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