Lo que nunca debió ser: Political Animals

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Political Animals nunca funcionó, a pesar de su gran cartel de actores y de una historia que podía llegar a ser interesante. La vi en verano y todavía me duele. Estas son las razones.

FICHA TÉCNICA

Political Animals duró 6 episodios, 6 horas de mi vida que nunca podré recuperar. No sabía muy bien de qué iba, empecé a verla por el magnífico reparto que tenía: Sigourney Weaver, Ciarán Hinds, Ellen Burstyn, Carla Gugino, Adrian Pasdar, James Wolk, Sebastian Stan y otros nombres interesantes de la gran y pequeña pantalla. Pensé ‘Si tiene tan buen cast debe ser buena’. Cómo me equivoqué.

La idea principal de la serie es mostrar cómo las ambiciones políticas de un miembro de una familia, en este caso la matriarca de la familia Hammond, Elaine Barrish, interpretada por Sigourney Weaver, destrozan a la familia. A partir de ahí, secretos, mentiras, puñaladas por la espalda…lo típico en una serie sobre política y ambición.

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Lo malo no es que la serie sea un cliché tras otro, en todas y cada una de las historias es que no tiene sentido, es incoherente, ninguno de los personajes te cae bien, porque son todos tan duros y ambiciosos que no pueden ser agradables y cuando lo son significa que tienen motivos ulteriores. Pero es que además es una tontería de serie, y prefiero no compararla con series como El Ala Oeste de la Casa Blanca, porque quedaría a la altura del betún.

Sigourney Weaver ha sido nominada a varios premios por su papel en este drama, pero claro es que Sigourney Weaver es una especie de Daniel Day Lewis, todo lo que hace lo hace bien. Eso es lo poco que se salva de Political Animals, la interpretación de los actores. Y la intro con el tema Future Starts Slow de The Kills. El resto es para olvidarlo.Hay personajes tan planos que no tienen ninguna razón de ser. Las tramas eran previsibles y aburridas y cuando querían sorprender tiraban por una tangente tan extraña, con tan poco sentido común que no te la creías, no te parecía verosímil. El final te dejaba igual que al principio, como si no la hubieras visto.

Te preguntabas qué sentido tiene la serie, por qué razón se había hecho, qué era lo que nos querían contar. Daba la sensación de qué ni los escritores sabían lo que estaban contando y hacía donde iban, querían sorprender y demostrar que eran buenos, tal vez incluso provocar, pero lo cierto es que se liaron y crearon una serie que pretendía mucho y se quedó en nada.

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