Mob City: una postal mafiosa

Mafiosos, femmes fatales,Los Ángeles, el jazz, el blues,  las Vegas, los sombreros, las corbatas horteras, los zapatos bicolor… ‘Mob City’ de Frank Darabont tiene todos los elementos para convertirse en la serie de gangster por excelencia. Y aún así se queda a medio gas.

Mob-City-TNT

‘Mob City’ está basada en la novela de ‘L.A. Noir’ de John Buntin, incluso tuvo que cambiarse el nombre de la serie porque coincidía con un videojuego de la misma temática, y se centra en el pulso entre las mafias y la policía de Los Ángeles durante los años 40.

El protagonista es Joe Teague – al que cuesta identificar  físicamente porque todos los actores tienen prácticamente la misma nariz y el labio partido-, detective y exmarine atrapado en una vida llena de grises – y corbatas menos horribles que las de los mafiosos-  que le da vía libre para intentar sobrevivir siendo lo suficientemente honrado para seguir llevando su placa de policía pero también lo suficientemente listo para no ponerse en el punto de mira de la mafia. Si a  todo esto le sumamos un amor imposible por una misteriosa mujer que está relacionada con la mafia ya tenemos el lío montado.

Además, en la comisaría tiene que lidiar con unos compañeros que no terminan de confiar él, un sargento incorruptible al que llaman Bill el Boyscout – y al único que se distingue a primera vista de todo el reparto-  y un alcalde dispuesto a pasar a la historia por su lucha contra el crimen. En el lado contrario tiene a unos cuantos ex compañeros del Ejército que se han pasado al otro lado de la ley y a los legendarios capos  Bugsy Siegel y Mickey Cohen.

La ambientación tanto visual como musical está muy cuidada, la factura técnica es impecable pero a esta serie le falta alma. La narración es confusa, los motivos de los personajes no terminan de estar claros y la técnica de flashbacks no termina de ayudar a que se aclare la cosa. Aún así el reparto hace muy buen trabajo y sorprende la cantidad de caras conocidas en el reparto, incluido un cameo muy curioso, en el que Frank Darabont recupera a varios actores de  ‘The Walking Dead’ como Jon Bernthal o Jeffrey DeMunn, uno de sus actores fetiche, le de a Robert Knepper otro papel de los suyos, un psicópata con todas las de la ley que son su especialidad, y juegue a cambiarle el registro, por lo menos en los dos primeros episodios, a Gregory Itzin, Edward Burns o Milo Ventimiglia, que nunca ha estado tan elegante como en esta serie (pese a las corbatas).

Una miniserie que está muy bien para pasar el rato, considerando que sólo va a tener seis episodios de  momento, especialmente si disfrutas del género negro. Pero no es ni la mitad de buena serie de lo que hubiera podido haber sido. Una pena.

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