Orange is the New Black: la mezcla perfecta de humor y problemas sociales en su tercera temporada

Si hay algo que identifica a Orange is The New Black es que más allá de ser una comedia magníficamente escrita – toda la trama de la Suzanne como novelista no tuvo precio- es que cuida mucho sus personajes y el mundo en el que se mueven. Y vuelve a demostrarlo en esta tercera temporada.

La serie nos ha llevado de la mano a través de la violencia y discriminación que sufren las personas transexuales, especialmente en prisión. Sophie atraviesa su propio calvario a mano de sus compañeras sólo para acabar encontrándose en aislamiento porque para la prisión acaba siendo ella el problema.

Nos presenta una mujer inteligente excelente en su trabajo que no tiene miedo en poner su sitio a Haley, alguien que cree que es bueno, que cree que lo intenta pero que no ve más allá de su estrechez de miras, su misoginia y su homofobia; siendo incapaz de ser nada más que un hombre mezquino.

Caputo y su lucha por mantener la cárcel abierta, por encontrar algo por respeto por sí mismo (con mayor o menor éxito) ha hecho que podamos ver su parte más humana además de la complejidad del sistema penitenciario más allá de Litchfield y cómo esto afecta negativamente a los trabajadores (los guardias) y a las personas de las que se supone que tienen que hacerse cargo (las presas). Y de paso nos dejan una de las referencias más obvias a Los Miserables en una serie, pero que precisamente por eso era altamente disfrutable.

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Junto con la maternidad la depresión es el otro gran tema de esta tercera temporada. Alex tiene que hacer frente a que su pareja no se tome en serio su depresión, Poussey se encuentra con que no consigue hacer entender a Taystee esa sensación de tristeza y desconexión que la está inundando mientras que Soso llega a intentar suicidarse porque su consejero le dice que “la depresión está en su cabeza” y se cree que con unas pastillas está todo solucionado.

Aunque sea una comedia, y en esta tercera temporada Orange is the New Black ha vuelto a abrazar esta faceta de sí misma,  la ficción de Netflix no olvida que estas mujeres se encuentran en un entorno pensado para aislar y deshumanizar por lo que todas las tramas de la temporada vuelven a girar entorno a estas mujeres intentando afianzar, buscar o rescatar lazos emocionales ya sea con sus hijos como Gloria y Sophia, con parejas como Morello...  Así las vemos sufriendo, sí, pero también las vemos ayudándose entre ellas, apoyándose a través de las dificultades como Taystee con Suzanne, Poussey con Soso o Pennsatucky y Boo (que protagonizan una de las amistades más entrañables de la temporada).

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¿Y podemos hablar un momento sobre el hecho de que el violador de Doggett es presentado al principio como un “buen chico”? Alguien que hace cosas amables y por el que ella se siente atraída al principio pero que al final no sabe respetar sus límites y la viola. Que esas dos cosas pueden coexistir y que la serie lo plantea como lo que es una cosa horrible porque ser amable no te da derecho a nada más que un gracias.

Orange is the New Black , con razón, demuestra tener mucha confianza en sus actrices para sacar adelante cualquier escena, ya sea cómica o dramática. Sabe que tiene secundarias robaescenas y otras que pueden moverse entre el alivio cómico y lo más emocional sin equivocarse. En definitiva tiene claro que su mejor baza la tiene en sus actrices y por tanto sabe darles el espacio que necesitan para lucirse.

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