‘The Big Bang Theory’ pierde la oportunidad de reconquistarnos

thebigbang1Ocurre con muchas comedias que con el tiempo pierdes la capacidad de reírte tal y como lo hacías cuando las descubriste por primera vez. Me ocurre con Modern Family, aunque la brevedad de sus episodios y la comicidad de sus excelentes actores eclipsan una evidente falta de frescura en sus últimas temporadas.

En el caso de The Big Bang Theroy hace bastante que la serie de Chuck Lorre viene dando síntomas no sólo de serio agotamiento, sino de deterioro. Un deterioro que es la consecuencia directa de los cambios realizados en la misma esencia de la sitcom, producidos cuando alcanzó el éxito de audiencia del que ni mucho menos se ha desprendido por mucho que yo diga o deje de decir.

Hoy por hoy, nos encontramos ante un producto que ha pasado de ser una serie de nerds para nerds a una comedia de parejas como tantas otras, pese a las peculiaridades de algunas de ellas. Una estrategia suponemos en pos de seguir fidelizando a un público no necesariamente familiarizado con los videojuegos más mitificados de las últimas tres décadas o con las excentricidades de la ciencia ficción más retro, y que precisamente descuida a aquellos que en un primer momento fueron seducidos por la propuesta de la CBS.

Pese a la alarmante disminución de las referencias ingeniosas de los personajes a estos sectores, todavía esperaba reconciliarme con Sheldon, Leonard y el resto de su grupo con un capítulo que supusiese un golpe sobre la mesa de sus responsables, una llamada de atención con la que volver a captar nuestra atención. Hace escasas semanas tuvieron una oportunidad de oro con un episodio centrado en el estreno de la última película de Star Wars, todo un acontecimiento capaz de hacer temblar por méritos propios el universo de estos jóvenes genios.

Por si no fuera suficiente la promesa de 20 minutos dedicados a la saga galáctica de George Lucas, pronto descubrimos que debíamos prepararnos para otro evento largamente esperado por los fans y que se sucedería paralelamente a la proyección de la película, la decisión del doctor Cooper de tener sexo con su novia, Amy Farrah Fowler, a modo de regalo de cumpleaños.

Y aunque hay que admitir que estructurar el capítulo para ir refiriendo ambos momentos con inevitables paralelismos era ciertamente interesante, al final se hizo valer eso de que quien mucho abarca poco aprieta dejándonos una sensación de amarga decepción, dado que nada de lo que vimos en pantalla estuvo cerca de ser memorable.

thebigbang2¿Puede haber algo con mayor popularidad entre los fans y que dé más juego a la hora de bromear que La Guerra de las Galaxias? Es cierto que ver a Wil Wheaton entrar a la sala de cine con el uniforme de la Flota Estelar nos encantó, pero una vez metidos en harina… nada de nada. Me cuesta creer y mucho que la mejor réplica que los guionistas han sabido buscar estuviera relacionada con Jar Jar Binks y su cuestionada aparición en la (hasta hace poco) nueva trilogía.

El chiste, harto manido en este tipo de círculos y usado más de una vez en la propia serie, fue la prueba de que o aquellos que escriben los guiones llevan tiempo haciéndolo a la par que desmenuzan un puñado de pipas en un alarde de conformismo que sólo puede otorgar el éxito o simplemente han perdido toda capacidad de identificarse con una parte importante de los espectadores.

El momento entre Sheldon y Amy, ya estuviesen incómodos en un salón lleno de velas encendidas o metiéndose en la cama, tampoco salvó los muebles. Lo previsible de la situación y la desidia en los diálogos –más o menos por el estilo de los de Bob Newhart en sus apariciones a modo de fantasma de la Fuerza- me hizo preguntarme si alguno de ellos habría visto alguna vez alguna de las películas de Blake Edwards. Bien podrían, pues su maestría en la comedia de enredo a lo mejor les iluminaba de cara a futuros intentos.

No, lo he intentado pero de veras que me resulta muy difícil volver a enamorarme de The Big Bang Theory. Lo que deberían haber sido dos de los puntos álgidos de la serie han resultado, sin ser un descalabro, dos meeeh de los que no se perdonan. Claro que para episodios dedicados a Star Wars, siempre nos quedará aquel que contó con la aparición estelar de James Earl Jones y el cameo de Carrie Fisher. ¿Quién no tiene ganas de verlo de nuevo?

Un comentario

  1. Sí señor, estoy de acuerdo. Si los guionistas no aprovechan estas magníficas oportunidades en una serie que tiende a apagarse (lógico después de tantas temporadas), no merecen continuar en el equipo. Falta genio, ingenio… y chispa.

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