Death Note: la adaptación mal entendida

No me gusta ser cruel y de verdad- siento la necesidad de insistir en esto- suele tener una manga muy ancha en lo referente a las adaptaciones. Solo les pido una cosa: que sean fieles al espíritu del material original. Soy consciente que las diferencias culturales podrían dificultar la tarea de adaptar Death Note: diferentes ritmos, maneras muy distintas de ver el mundo (el nuestro y el de los espíritus)… A eso había que sumarle que no funcionan las mismas cosas en la animación y que la acción real. Así que creedme cuando os diga que iba con la mente muy abierta para ver el nuevo producto de Netflix. Y que no me ha servido de nada.

Como no me gusta ser completamente destructiva voy a empezar por los aspectos positivos, que alguno hay, aunque sean pocos. William Dafoe estaba perfecto como Ryuk, menos sutil que en el manga pero eso es más culpa de guión que de la interpretación.  Y las pocas veces que se han lanzado a hacer estrategias con la libreta la serie parecía que se daba un aire a lo que es Death Note una lucha de inteligencias a cuatro bandas.

Dicho esto, si decides hacer una adaptación de Death Note manteniendo a sus personajes principales en vez de una película ambientada en su universo, algo que hubiera sido muy lícito e incluso puede que sensato, lo mínimo que puedes hacer es mantener los rasgos identificables de los protagonistas. Light no es un adolescente solitario y rarito. Ese es L.

Light es el primero de su clase, es guapo, el típico chaval del que la gente dice “ese chico llegará lejos”. La idea de que tenga un casillero en el que pone “la gente normal me asusta” es completamente absurdo. Light – guapo, seguro, y con un ego del tamaño de la catedral de Burgos.  probablemente despreciaría a alguien con una pegatina como esa. Pero es que además el protagonista que nos presenta Netflix no tiene carisma ninguno, cuando es una de las características principales de Light. Se supone que es muy bueno ganándose la confianza de la gente y consiguiendo que hagan lo que él quiere.

Si realmente querían hacer una versión americana Light debería ser el típico jugador de fútbol americano rubio, que saca las mejores notas de su clase, probablemente republicano, que está convencido de que la Death Note es su derecho porque él es más inteligente y mejor que todos los que le rodean.

El personaje de L en cuanto a carácter está más cercano a lo que realmente es en el material original pero Misa, o Mia como se llama aquí, es un auténtico despropósito ¿para qué darle algún tipo de motivación creíble al personaje?. Y la historia de amor con Light tres cuartos de lo mismo porque era algo tal que así:

Light:  Ey, ¡puedo impresionar a una chica enseñándole que ahora tengo el poder de asesinar a quien quiera! Con eso ligo seguro

Mia: Ey, ese es mi rollo totalmente!

Light y Mia: ¡Genial! Nuestra segunda cita consistirá en planear la muerte de docenas de personas. Esto es material digno de Romeo y Julieta por lo menos.

Por si todo esto no fuera suficiente Netflix parece pensar que si las muertes son muy gores y los protagonistas dicen mucho “fuck” el espectador no va a notar que todo es un auténtico sinsentido, que los diálogos parecen encajar con calzador, que los juegos mentales que caracterizaban la historia brillan por su ausencia  y que lo que está viendo no tiene, como suele decirse, “ni chicha ni limoná”.

Una pena.

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