Guy Ritchie y el Rey Arturo menos legendario

 

Creedme, no hay nadie en el mundo a la que le duela más decir esto: Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur, es mala. Muy mala. No quería tener que decir esto, pero las cosas son como son.

Charlie Hunnam es rubio, guapo y un actor más que correcto que sabe suplir cualquier carencia interpretativa con una buena dosis de carisma y que si bien no ha tenido ninguna suerte en taquilla ha quedado claro que sabe muy bien cuál es el tipo de cine que se ajusta a sus puntos fuertes como artista y dentro de eso ha elegido proyectos interesantes: Pacific Rim, La cumbre Escarlata, Hijos de los Hombres y The Lost City of Z. Por eso, la idea de verle como un Arturo alejado de la imagen de caballero andante protagonista de romances y cantares gesta, con aire de querubín y un sentido del honor a prueba de bombas que normalmente nos encontramos en los relatos que giran en torno a los caballeros de la mesa redonda y su líder. Pero en esta película Arturo al final no es más que un antepasado perdido de Jax, el protagonista de Sons of Anarchy y papel que le dio su fama a Hunnam. Y cuando digo que es un antepasado perdido es porque tiene hasta sus mismos andares de gánster motero obsesionado con la muerte prematura de la figura paterna tras ser traicionado por la familia. Y si a esa sensación de que eso ya lo has visto le sumas que ni guión ni dirección acompaña pues apaga y vámonos porque eso no tiene solución posible.

 

Guy Ritchie ya sabemos que es capaz de lo mejor y de lo peor, pero su adaptación de Sherlock Holmes había sido refrescante, interesante, divertida y sorprendentemente fiel al espíritu del material original. Pero aquí lo único que nos ofrece es un montón de imágenes impactantes, enlazadas a un ritmo desenfrenado – mientras las series de televisión cada vez ralentizan más sus ritmos, los blockbusters del cine parece que aumentan sus velocidades como si se tratasen de un coche de fórmula 1- con una música muy épica que intentan disimular que en realidad no hay trama, ni guión ni nada que se le parezca. ¿Cuáles son las motivaciones de los personajes? ¿Qué pinta esa Úrsula venida a menos en las aguas del castillo? ¿Por qué Eric Bana hace lo que hace? No es que le pida a Ritchie que haga algo de excesiva profundidad, esta película no tenía pretensiones de convertirse en un clásico del cine y eso está bien, que tiene que haber de todo en esta vida, pero sí un mínimo de coherencia argumental o que como mínimo haya causas y efectos.

Así nos encontramos con que Hunnam hace lo que puede con un personaje desdibujado, Jude Law intenta sacar adelante su papel con uñas y dientes pero queda ahogado en medio de todo el sinsentido que le rodea y Eric Bana… bueno, Bana sale muy guapo aunque no tenga ningún sentido nada de lo que hace su personaje.

Supongo que Ritchie se merece algo de crédito por no haberse acercado a una leyenda tan grande como la de Arturo reverente y temeroso , pero tampoco era cuestión de que -literalmente- metiera al personaje en un barrizal de semejante calibre.

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