Impresiones finales de La Tierra Media: Sombras de Guerra

Faltan pocos días para que por fin podamos disfrutar de La Tierra Media: Sombras de Guerra, la continuación directa de Sombras de Mordor que llegará sin más dilación a PS4, Xbox One y PC. Las expectativas son altas, dado que la primera entrega dejó un estupendo sabor de boca no sólo por el buen uso que hacía de la licencia de El Señor de los Anillos, sino también por toda una serie de ideas muy originales e innovadoras.

Más que en lo referente a la jugabilidad, donde mezclaba con acierto elementos anteriormente vistos en juegos tan populares como Batman Arkham o Assassin’s Creed, el título de Monolith Productions supo dejar su huella en el género gracias al llamado Sistema Némesis que en esta secuela gana en ambición y profundidad.

Así lo pudimos comprobar en la presentación organizada en las oficinas de Warner Bros España y que estuvo dirigida por Bob Roberts, jefe de diseño del estudio, y Ellie Knapp, responsable de calidad que se encargó de tomar el mando en una amplia demostración en la que pudimos ser testigos de la conquista de uno de los principales bastiones de Mordor por Talion y su ejército orco. Y es que no olvidemos que en esta segunda parte la misión del montaraz, con la ayuda del espectro de Celebrimbor, será acabar una por una con las defensas de Sauron y liberar a la Tierra Media de su oscura influencia.

Cada una de las fortalezas dispersas a lo largo y ancho de la región estará regida por un poderoso Señor de la Guerra con el que habrá que acabar para tomar el lugar. No será fácil, y no sólo por lo inexpugnables que se muestran algunos de estos baluartes, sino también por toda una hueste de comandantes y guardaespaldas que velarán por su seguridad y no dudarán en hacer frente a cualquier enemigo que ose presentar batalla. La apariencia y atributos de todos ellos serán imprevisibles –así como sus divertidos apodos- ya que serán generados aleatoriamente gracias al Sistema Némesis con el fin de que no haya dos partidas iguales.

Antes de iniciar nuestro ataque deberemos pararnos a pensar y a definir nuestra estrategia, ya que a pesar de tratarse de un título de acción en el que la habilidad con los botones es fundamental para salir airosos de las peores situaciones se ha introducido un claro componente táctico que es una de las novedades más significativas de Sombras de Guerra.

En caso de que contemos con fuerzas numerosas y tengamos un nivel alto tal vez podamos permitirnos ser impacientes y lanzarnos contra los muros del fuerte llevándonos por delante a cualquiera que intente detenernos. Sin embargo, dado que nos encontraremos con desafíos de altura a menudo será conveniente ser algo más creativos, por ejemplo infiltrando a uno de nuestros aliados entre las filas enemigas para que decante la balanza a nuestro favor en el momento propicio. De hecho, podremos forzar que uno de nuestros comandantes rete a alguno de los del ejército contrario para que, en caso de que gane el duelo al que asistiremos como mero espectador, tome su lugar asumiendo el rol de espía. Claro que aunque todo parezca desarrollarse a las mil maravillas el juego puede depararnos alguna que otra sorpresa, como que acabe siendo descubierto y ejecutado dando al traste con nuestro ardid.

Una vez nos lancemos a la carga encontraremos diversos niveles de resistencia dentro de la propia fortaleza, que estará dividida en radios amurallados que tendremos que superar hasta llegar al corazón de la misma, donde nos aguarda verdadero el pez gordo del recinto. Sobra decir que a lo largo de la confrontación nos veremos obligados a vernos las caras con sus múltiples secuaces, desde los mandos más débiles a los guerreros más letales, si bien su elevado número puede llegar a saturarnos un poco.

Estos rivales nos retarán constantemente e incluso nos recordarán viejas rencillas. Cuando derrotemos a aquellos de mayor rango deberemos decidir cómo proceder una vez le tengamos a nuestra merced. Tendremos tres opciones: Vergüenza –no acabaremos con él para que sea el hazmerreír de los suyos, lo cual le restará varios niveles-, Luchar hasta la muerte y finalmente Reclutar.

En general las batallas en las que nos veremos envueltos son de mayor envergadura, dando cita a una ingente cantidad de orcos y otras criaturas que además dan la sensación de ser mucho más diferentes entre sí que en la primera aventura de Talion. Se ha acentuado también la presencia de grandes bestias participando activamente en la contienda, por lo que no será raro encontrarnos cargando contra el enemigo a lomos de feroces monturas o desatando el caos escupiendo fuego desde un dragón.

La libertad de la que dispondremos a la hora de ejecutar los asedios nos garantiza momentos muy entretenidos. Hay muchas formas de diezmar a los defensores y facilitar la entrada de nuestras tropas al recinto, por ejemplo destruir a distancia sus armas pesadas con nuestro arco o teletransportarnos hasta lo más alto de la muralla tomando el control de enormes trolls provistos de una catapulta que podremos usar contra el resto de la maquinaria y todo aquel infeliz que se encuentre parapetado en las almenas.

Los combates a gran escala son caóticos, aunque no necesariamente en sentido negativo. Además, son el escenario perfecto para probar las múltiples habilidades que nos brindará Celebrimbor como son la escalada rápida con doble salto o la capacidad para disparar varias flechas en el aire con el tiempo ralentizado. Se irán liberando una vez las desbloqueemos en un árbol de habilidades que luce más profundo y que nos obligará a elegir entre tres sendas diferentes.

Las distintas municiones de las que dispondremos para nuestro arco también nos ofrecerán muchas posibilidades en el campo de batalla especialmente si tenemos en cuenta los puntos débiles de nuestros contrincantes. Utilizar una flecha explosiva o una cargada con gas venenoso en el momento oportuno puede acortar notablemente nuestros duelos, y haremos bien en mirar de vez en cuando a nuestro alrededor con la visión espectral para identificar barriles que podremos detonar con un disparo certero y que herirán a todo el que se encuentre en las cercanías.

La armadura también es otro aspecto susceptible de personalizar gracias al nuevo Gear System. Mejorar nuestro atuendo no sólo hará que seamos más resistentes al daño, sino que también cumple una función claramente estética dotando al personaje de la apariencia que más agrade a cada jugador.

Necesitaremos todos los recursos que podamos atesorar para avanzar en nuestra aventura con paso firme y superar los retos que nos proponga, sobre todo aquellos trances más peliagudos como los combates finales contra el Señor del bastión. La demostración que pudimos disfrutar transcurría en el área de Gorgoroth, concretamente en la llamada Ciudad de los Maquinistas, y la confrontación definitiva tuvo lugar en una gran estancia, mitad forja mitad salón del trono que tenía como dificultad añadida un suelo del que salían peligrosas llamaradas a través de unas rejillas. En este punto tuvimos que tener mucho cuidado de no perder a ninguno de nuestros comandantes, ya que cada vez que caigan heridos tendremos un tiempo limitado para revivirlos.

Una vez el overlord hincó la rodilla y sus quebradizos dominios fueron nuestros, nuestra siguiente decisión fue poner a alguien de confianza al cargo, concretamente a uno de nuestros comandantes. Esta elección no debería ser arbitraria, ya que cada uno de ellos tiene atributos muy concretos que condicionarán la manera de gobernar en esta zona y por tanto su contribución a nuestra causa en forma de guerreros o valiosos recursos.

A nivel técnico se nota un salto cualitativo respecto a lo visto en la primera entrega, propiciado seguramente por un desarrollo ahora sí centrado plenamente en los sistemas de la actual generación. El modelado de los personajes, el detalle de los rostros, las texturas de sus corazas y las pinturas de guerra… todo luce a muy buen nivel, a lo que hay que añadir efectos más elaborados como en el caso del humo o las llamaradas.

El diseño de algunos escenarios es de lo más interesante, y aunque a veces pueden dar la sensación de estar algo vacíos su atmósfera tenebrosa es de lo más inmersiva. Las animaciones, más allá de algunas nuevas incorporaciones al repertorio de movimientos, no han evolucionado de manera tan palpable como otros aspectos aunque en general combatir sigue siendo una experiencia fluida y muy satisfactoria.

No descartamos que algunos de los defectos que detectamos durante la presentación, como alguna jugarreta de la cámara en momentos puntuales, quede corregido en la versión final del juego, que por cierto llegará totalmente traducido al castellano.

Al final del evento Roberts quiso comentar varios de los aspectos que más preocupan a la comunidad, como son el modo online y la existencia de micropagos. Confirmó que el título dispondrá de multijugador e instará a los jugadores a batallar entre ellos conquistando las fortalezas de sus adversarios y que los contenidos que se puedan adquirir con dinero real también se podrán conseguir acumulando horas de juego con el fin de mantener el equilibrio de las partidas.

La Tierra Media: Sombras de Guerra se pondrá a la venta el 10 de octubre, fecha en la que por fin podremos sumergirnos en el título y explorar a fondo todos sus secretos.

 

 

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