House y Wilson, la amistad de los opuestos

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Durante ocho años fuimos testigos de la amistad entre los doctores Gregory House y James Wilson. Una amistad peculiar en la que se insultaban, se ponían a prueba y se sacrificaban el uno por el otro. Una amistad en la que se decían las verdades a la cara y que fue el epicentro de la serie House.

Al principio veíamos a Wilson como el amigo y conciencia de House, un doctor poco ortodoxo que más que curar pacientes resolvía misterios. Wilson y House no tenían nada en común. Uno era amable y bondadoso, se preocupaba e interesaba por sus pacientes; el otro te decía las verdades de la forma más bruta que podía y le molestaba tener contacto con pacientes.

Nos preguntábamos cómo podían ser amigos siendo tan distintos. Y es que se entendían y se manejaban, no se juzgaban pero eran honestos el uno con el otro. Se chinchaban, hacían bromas, apuestas, se distraían y ayudaban con los problemas que tenía cada uno.

Wilson se preocupaba por la cantidad de pastillas que tomaba House. Sabía que House no era feliz y quiere evitar el dolor físico y emocional a toda costa. House se preocupaba por las relaciones de Wilson, sus affairs, que se implicara demasiado con sus pacientes.

A través de Wilson veíamos la humanidad de House y entendiamos sus reacciones y procesos. Wilson hacía a House humano. Es la única persona por la que House se ha arriesgado y sacrificado. House ponía a prueba la paciencia de Wilson, tomaba lo de éste como si fuera suyo pero nunca le utilizó. A través de House veíamos el lado más divertido y humano de Wilson.

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Pero que fueran amigos no evitó que se hicieran daño. Varias veces hemos oído salir de la boca de Wilson esa frase: “Ya no somos amigos”. Y aunque creía que lo decía de verdad los hechos le contradecían. Porque la gente no cambia, ni Wilson, ni House, y sabe que a su modo autodestructivo House nunca quiere hacer daño a Wilson. No quiere poner tan a prueba su amistad ni a la única persona que realmente le soporta y le entiende, no le juzga, le ayuda y con el que se divierte. La única persona a la que realmente escucha.

A través de su relación con Wilson vemos como House, al que todo el mundo llama egoísta, en realidad es todo lo contrario. Siempre que su amigo va a hacer algo arriesgado o algo que podría perjudicar su carrera o su vida House está ahí, con él para impedírselo, o jugarse la vida con él, o hacer de bastón. Como en la conferencia en la que Wilson va a hablar de la eutanasia o con el tratamiento contra el cáncer que podría matarle antes de la enfermedad.

Durante las ocho temporadas que duró la serie vimos a House hacer muchas locuras y también pasaron por situaciones que podían terminar su relación. La muerte de Amber, novia de Wilson, fue un punto de inflexión. La relación cambió. House sabía que Wilson no le perdonaría, aunque tecnicamente no hubiera sido su culpa. Wilson no le culpaba pero tenía que empezar a mirar por él.

Eso no impidió que también mirara por House. Los viajes para el funeral del padre de Gregory y sus revelaciones, y el del paciente en coma volvieron a reunir a los dos amigos. Se cuidaron las espaldas, se hicieron bromas pesadas y se sacrificaron por el otro.

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Wilson nunca ha decorado ninguno de sus apartamentos asi que House le obliga a decorar el nuevo que ha comprado, “los muebles que elija dicen mucho de una persona”. Tras varios intentos Wilson se da por vencido, no sabe decorar apartamentos y le da igual que sus muebles digan que es el tipo de hombre que contrata a un decorador, pero hay un mueble que ha elegido, un antiguo piano. Un piano para House. No hace falta decir más. Ese es el tipo de relación que tienen House y Wilson. Como cuando House muerto de dolor da sus últimas vicodinas a Wilson para que pueda sobrellevar el dolor por el brutal tratamiento contra el cáncer que le está matando.

Los creadores de House no tardaron en ver que la relación de amistad entre los doctores James Wilson y Gregory House era el centro de la serie. Una amistad que no importaba el tiempo, las putadas o las complicaciones, era la única relación duradera que los dos hombres tenían. La única constante.

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