Análisis de LEGO: Los Increíbles, grandes hazañas en familia

“Será intrépido, ¡dramático!” – Edna Moda

La familia Parr prepara su regreso a las salas de cine españolas esperando replicar el enorme éxito que ha supuesto su desembarco en la cartelera estadounidense. Aunque tardía, la secuela de Los Increíbles vuelve a demostrar el inquebrantable vínculo entre las grandes producciones de Pixar con su público, algo que Warner Bros. Interactive y TT Games han tenido muy en cuenta a la hora de firmar su primer gran acuerdo para explotar una importante licencia del estudio de Emeryville bajo el paraguas de la incombustible serie de juegos de LEGO.

Su carácter familiar y la buena recepción de la que gozan este tipo de títulos, cuyas ventas no parecen resentirse pese a sus cada vez más habituales lanzamientos y la escasa evolución de su fórmula, fueron motivos más que suficientes para dar luz verde a este LEGO: Los Increíbles, que engloba los acontecimientos de los dos filmes protagonizados por este grupo de superhéroes.

En primer lugar, y dado que las figuras y construcciones de la popular marca basadas en personajes animados nunca han sido las más logradas de su catálogo, no podemos ocultar que tras su anuncio tuvimos ciertas dudas en torno al diseño de sus protagonistas. Y es que, conociendo la excelencia de la animación de Pixar, parecía harto complicado trasladar la expresividad y la comicidad de personajes tan queridos como Robert, Edna, Dash o Frozono a un juego que tanto a nivel visual como conceptual arrastra comprensiblemente muchas más limitaciones que un largometraje, sobre todo si tenemos en cuenta que los artistas deben ceñirse a las formas propias de estos juguetes.

Por suerte, TT Games ha sabido capturar con gran acierto la esencia de este universo. Apoyándose en los gags de las principales escenas que aparecen en los filmes e introduciendo algunas de cosecha propia con las que también quieren dejar su sello en el producto, los desarrolladores logran sumergirnos en su propia versión de Los Increíbles sin perder por el camino un ápice de diversión y simpatía, haciéndonos avanzar en la trama con agilidad y buen pulso.

La historia principal está dividida en un total de doce niveles, por lo que cada película cuenta con seis episodios para desarrollar su arco argumental. Dado que recogen los momentos más significativos de sendos guiones, tales como la batalla contra el Socavador o la infiltración en la base secreta de Síndrome, y que tienen una duración más que razonable nos ha parecido un número suficiente como para mantenernos pegados a la pantalla un buen número de horas. Lo de costumbre, si ya habéis jugado a otros títulos similares. Eso sí, un pequeño aviso para navegantes. Con la intención de potenciar la conexión del videojuego con el inminente estreno de Los Increíbles 2, se ha tomado la decisión de comenzar la campaña por la segunda parte. Esto no sólo no es lo más idóneo, pues lo lógico hubiese sido mantener el orden de los filmes dado que la continuación da comienzo en el mismo momento en el que finaliza la cinta original, sino que además puede desvelar el argumento completo de uno de los estrenos veraniegos más esperados si nos lo acabamos antes de acudir al cine. Y no es ninguna tontería, pues debido con toda probabilidad a la emisión del Mundial de Fútbol, el estreno para España está fechado para el 2 de agosto, más de un mes después de que el juego llegue a las tiendas.

Claro que en LEGO: Los Increíbles hay mucho que hacer, gracias a una nueva apuesta por el mundo abierto en el que en esta ocasión tienen cabida dos ciudades. Será en estos entornos urbanos donde pasemos más tiempo, ya que uno de los principales objetivos del juego será combatir el crimen en los distintos distritos disponibles librando a los ciudadanos de peligrosas bandas criminales, algunas de ellas dirigidas por viejos conocidos como Bomb Voyage. Pelear con delincuentes, realizar encargos para aquellos que acudan a pedirnos ayuda o hacernos con todos los coleccionables ocultos en cada rincón de los escenarios nos llevará muchas horas y exigirá perseverancia, siendo aconsejable ir intercalando estas misiones con los niveles principales, la mejor forma de que no se nos acaben haciendo monótonas.

No hay mucho que comentar en términos de jugabilidad, al menos para aquellos familiarizados con otras entregas. La adaptación de Los Increíbles resulta tan correcta en todos y cada uno de sus aspectos como continuista, evitando correr riesgos y volcándose en aquello que sigue funcionando a las mil maravillas. Sí hay que destacar el buen funcionamiento del sistema de combate, ya que al igual que ocurría en el videojuego de La LEGO Ninjago película tendremos a nuestra disposición un abanico de combos que, pese a su simpleza, hacen que luchar contra nuestros enemigos sea menos caótico. De esta manera podremos agarrar a nuestros oponentes para golpearles a nuestro antojo o embestirlos en función de las características del personaje que controlemos en ese determinado momento. Es más, con sólo mantener pulsado un botón durante unos segundos podremos cargar poderosos ataques con los que noquear a todo aquel que se encuentre a nuestro alrededor.

Las habilidades de cada personaje vuelven a ser vitales para garantizar nuestro progreso. Por ejemplo, Elastic Girl podrá estirar su cuerpo para alcanzar interruptores o tender puentes a sus compañeros, mientras que Frozono utilizará su inestimable poder para congelar y bloquear mecanismos. A esto hay que sumarle que los personajes podrán combinar algunos de sus trucos, sin duda uno de los puntos más interesantes de la aventura. La escena que más se repetirá será aquella que veíamos en la primera película, cuando Violeta creaba un campo de fuerza circular para proteger a su hermano Dash, que a su vez no dudaba en dar rienda suelta a su supervelocidad.

Encontraremos algunos minijuegos muy sencillos, como aquel que nos permite activar circuitos conectando casillas de colores en una cuadrícula o el que saltará cada vez que habiendo recogido los kits necesarios queramos iniciar una de las construcciones para las que se requiere la colaboración de todos los miembros de la familia Parr. Se trata de pulsar determinados botones para hacer que la barra de energía de cada personaje llegue al máximo, cambiando de uno a otro siempre que sea necesario. Una buena idea, aunque una vez más la ausencia de desafío nos deja con la sensación de oportunidad perdida.

Al erigir nuevas estructuras iremos enriqueciendo el mapa en el que nos moveremos, dando lugar a varias sorpresas muy gratas. Por ejemplo, en los primeros compases del juego desbloquearemos el arrecife de la película Buscando a Dory y asumiremos el control del simpático pececito para explorar las zonas submarinas y competir en carreras contrarreloj. Porque sí, al igual que con Marvel, DC o El Señor de los Anillos, TT Games vuelve a demostrar el cariño con el que tratan aquellas licencias a su disposición, realizando múltiples guiños a las películas firmadas por el estudio propiedad de Walt Disney, ya sea en forma de secretos ocultos o referencias de lo más divertidas en sus cinemáticas y que merece la pena descubrir.

Donde LEGO: Los Increíbles queda un paso por detrás de varios de sus antecesores es en la plantilla de personajes. Y no porque sea escasa, sino más bien por la poca variedad de las figuras que iremos acumulando, siendo con frecuencia el mismo personaje con diferentes atuendos o secundarios con muy poquito gancho. Una vez más, los cameos de algunos de los iconos de Pixar se encargarán de animar la fiesta, aunque nada que ver con la barbaridad que vimos en LEGO Marvel Super Heroes 2.

A nivel visual el juego sigue la línea del resto de títulos del estudio, aguantando el tipo con firmeza aunque sin llegar a sorprender en nada en particular. Es justo señalar que los niveles principales del juego asociados a la historia presentan un acabado mucho más resultón en comparación con su faceta de sandbox. Capítulos como la persecución en moto o el descenso sobre la isla Nomanisan están especialmente cuidados y cuentan con una puesta en escena por momentos espectacular, mientras que en otras secciones veremos cómo los protagonistas realizan algunas construcciones bastante sorprendentes. Por el contrario, las calles de Municeberg y New Urbem se perciben algo vacías y presentan algunas texturas que desentonan con el conjunto, sobre todo las de aquellos elementos que nutren los contornos del paisaje.

En lo referente al sonido, no sólo podremos disfrutar de la inconfundible partitura de la saga, sino también de los dobladores que participaron en las películas.

Resulta imposible ocultar que el lanzamiento de LEGO: Los Increíbles 2 responde más a motivos comerciales que a un verdadero interés del estudio por exprimir este universo animado. Sus responsables han jugado sobre seguro y se han mantenido en su zona de confort, realizando un trabajo tan convincente como poco innovador. Pese a todo, hay que reconocer que si TT Games hiciese una adaptación de El Exorcista, no hay duda de que se las arreglarían para que el clásico de William Friedkin se sintiese tan inocente como adorable. Su primera colaboración con los magos de Pixar deja muy buen sabor de boca, es ameno y mantiene todas las señas de identidad que han hecho grande a los títulos de LEGO a lo largo de todos estos años, como lo son su rejugabilidad y ese cooperativo tan atractivo. Un entretenimiento familiar al que los Parr no harían asco alguno.

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