Análisis Starlink: Battle for Atlas, permiso para despegar

Lo nuevo de Ubisoft Toronto ha llegado a las tiendas despacito y sin hacer demasiado ruido, algo sorprendente teniendo en cuenta que lo hace de la mano de una de las desarrolladoras y distribuidoras más importantes de la industria. Tal vez sea porque tras su presentación no logró generar la expectación que sí suele ir ligada a cada nueva entrega de franquicias estrella como Assassin’s Creed, siendo percibido por la comunidad como un juego en apariencia muy simple y de moderadas pretensiones.

También hay que considerar que esta nueva incursión en el terreno de los llamados Toys for Life llega en un momento complicado, con algunos pesos pesados como Disney Infinity, Skylanders o LEGO Dimensions liquidando su stock restante tras dar por finalizado un recorrido comercial que en sus últimas etapas adoleció de cierto agotamiento. Es por tanto una jugada valiente por parte del equipo de la compañía gala el lanzar un título de estas características, por más que el inicio de la temporada navideña resulte una oportunidad extraordinaria para incentivar su compra.

Hicieron falta apenas unas pocas horas de juego para darnos cuenta de que Starlink: Battle for Atlas no sólo nos proporciona aquello que estábamos buscando, un estilo de juego rematadamente arcade y la oportunidad de explorar un amplio mundo abierto trufado de planetas, bases estelares y cinturones de asteroides, sino que también hace gala de algunos aspectos que van más allá de lo que cabría esperar. El juego se esfuerza por plantear una fórmula que no sólo enfatiza en el combate, sino también en el continuo descubrimiento, en la recolección de recursos, en la mejora de nuestra aeronave y el establecimiento de nuevas alianzas. Múltiples pilares que, si bien algunos adolecen de mayores carencias que otros, forman un conjunto variado y bien estructurado que nos hará estar muchas horas delante de la pantalla.

 

Bienvenidos al sistema Atlas

Nada más comenzar el juego nos pondremos a los mandos de uno de los muchos pilotos que conforman la Iniciativa Starlink, un grupo de exploradores galácticos que haciendo uso de una imponente nave nodriza llamada Equinox se disponen a descubrir los secretos de Atlas, un sistema estelar que alberga los restos de una antigua civilización denominada como los Guardianes y cuya tecnología es ambicionada por el líder de la Legión Olvidada, un misterioso culto alienígena que no nos pondrá las cosas nada fáciles.

Como podéis ver, el planteamiento de la aventura no tiene demasiados recovecos. Es más, sólo dispondremos de una breve introducción para meternos en situación antes de hallarnos sentados a los mandos de nuestro caza de cara a familiarizarnos con los controles y empezar a asumir tareas con las que ir desgranando todas y cada una de las mecánicas que nos permitirán cumplir nuestros objetivos a lo largo de nuestra misión. Esto no significa que la historia no cumpla su cometido, pues aunque la narrativa no es una de las principales virtudes del juego su hilo conductor goza de algunos momentos inquietantes y nos irá presentando a personajes de lo más desenfadados, acordes con su estética y con la esencia aventurera del título.

Entre el cielo y la tierra

La acción de Starlink: Battle for Atlas tendrá lugar en dos planos muy diferentes. Por un lado, el espacio nos propondrá algunos de los enfrentamientos que más hemos disfrutado del juego contra diversos escuadrones de naves, ya sean forajidos o miembros de le Legión. Mientras viajemos de un sector a otro deberemos salir airosos de trampas y emboscadas, explorar restos a la deriva con jugosos suministros o plantar cara a imponentes acorazados. Además, puntualmente deberemos regresar a nuestra base en la Equinox, ya sea para mejorar sus sistemas o avanzar en la trama abriendo nuevas misiones principales.

Por otra parte, aterrizar en los muchos planetas dispersos por el mapa resultará esencial para completar nuestros encargos, conocer posibles aliados y recoger aquellos recursos con los que poner a punto nuestro vehículo o mejorar nuestras instalaciones. De hecho, la mayor parte del juego la pasaremos explorando estos mundos, cada uno de ellos muy bien diferenciado, realizando una gran variedad de tareas tales como catalogar la fauna, encontrar yacimientos, expulsar al enemigo de enclaves que ocultan valiosas recompensas, piratear naves derribadas, acabar con los poderosos Titanes o ayudar a todo aquel que lo necesite y que constituya una potencial fuente de información o materiales.

Pese a que en un primer momento nos parecerá que existe un número ingente de tareas que cumplir, una vez vayamos acumulando horas iremos notando que tienden a repetirse hasta la saciedad, sin duda el punto más criticable del título. Como viene ocurriendo en tantos y tantos juegos de mundo abierto, sus desarrolladores han optado por llenar el mapa de puntos de interés para asegurarse de mantenernos ocupados durante una gran cantidad de horas en vez de esforzarse en potenciar la variedad de situaciones o hacer que éstas vayan evolucionando a medida que avanzamos en nuestra odisea espacial. Una verdadera lástima, pues es algo que lastra una experiencia de juego a la que por otro lado no podemos poner demasiados inconvenientes.

Una nave que nos llevará lejos

Surcar los confines de Atlas implica ganar experiencia con cada nueva hazaña, sumar nuevos avances tecnológicos a nuestro inventario y por supuesto invertir los recursos que hayamos ido recolectando en nuevas mejoras para nuestro caza. Se trata de un sistema de progresión muy completo y que nos permitirá aumentar significativamente los atributos propios de nuestra nave, haciéndola más veloz y resistente, así como de nuestras armas, en las que podremos aplicar potenciadores con los que causar más daño, tener un mayor alcance o sumar mayores bonificaciones por cada oponente abatido.

Hablamos de un componente rolero que hace que, aunque tengamos total libertad para explorar la galaxia a nuestro antojo, debamos viajar con cierta cautela en base al nivel que tengamos en cada momento. Empezar explorando aquellos sectores menos hostiles nos dará la oportunidad de optimizar nuestro equipo y establecer alianzas con las que abastecernos regularmente para así poco a poco emprender desafíos de mayor envergadura.

Uno de los puntos más interesantes del juego es la selección de nuestro arsenal, pues cada tipo de arma responde a un elemento que deberemos tener muy en cuenta dependiendo del tipo de enemigo al que nos enfrentemos. Por ejemplo, aquellas que disparen munición calorífica serán más efectivas contra ciertos enemigos como los llamados cíclopes de hielo, mientras que nuestros misiles congelantes serán más que recomendables cuando tengamos delante adversarios de fuego. Además, saber cambiar de arma en el momento adecuado no sólo resultará esencial en los combates, sino también a la hora de resolver pequeños rompecabezas dispersos por la superficie de los planetas. Será en las llamadas Agujas, dispositivos que suponen los últimos reductos de la civilización de los Guardianes, donde atendiendo a una serie de símbolos deberemos interactuar hasta dar con la clave del enigma. No son muy complicados y siguen unos patrones con los que nos familiarizaremos con rapidez, pero son un soplo de aire fresco entre combate y combate.

 

Los juguetes entran en acción

Si bien el título de Ubisoft Toronto contempla la comunión entre lo físico y lo digital lo cierto es que en esta ocasión, y en comparación con otros juegos que anteriormente utilizaron el modelo Toys to Life, hemos percibido una menor presión por parte de sus desarrolladores a la hora de a adquirir cuantos más juguetes mejor.

Y es que, tras haber completado el juego, cabe decir que nunca hemos tenido la sensación de que la aventura quedase incompleta o requiriese de una inversión mayor a la realizada en el starter pack para poder sacarle todo el jugo a la experiencia, al menos en lo que se refiere al juego en solitario. Y esto, no cabe duda, es de lo más positivo.

El paquete de iniciación de la versión para PS4 que hemos analizado contaba con el videojuego, un adaptador para el mando, una nave, un piloto y tres tipos de armas, cada una de un elemento diferente. Por supuesto, los más entusiastas podrán aumentar su flota con más vehículos, tripulantes y por supuesto armamento, lo cual aportará más variedad y versatilidad a nuestro viaje sin que suponga ni mucho menos un requisito indispensable para alcanzar el éxito en la misión.

Sí que es cierto que si nuestra intención es jugar acompañados deberemos rascarnos un poco más el bolsillo, incorporando un segundo personaje e incluso comprando un segundo adaptador para el mando, algo que se vende por separado. Múltiples accesorios que, dependiendo de nuestras necesidades, podremos obtener de manera individual facilitándonos controlar nuestra inversión.

Por supuesto existen algunas ventajas asociadas al coleccionismo de cuantos más packs mejor. El principal, como hemos dicho, poder disfrutar de Starlink en compañía y a pantalla partida, algo que sin duda alguna hace que la experiencia gane muchos enteros. Por otro lado, disponer de una segunda nave es todo un seguro de vida, pues si en alguna batalla somos destruidos en vez de tener que aguardar al respawn fuera del área de conflicto podremos continuar por donde lo habíamos dejado asumiendo el control del otro aparato.

Disfrutar de Starlink con juguetes es divertido y, al contrario de lo que podríamos pensar, nada molesto. Teniendo en cuenta que piloto y vehículo han de ser colocados en un soporte que a la vez deberá encajarse en la parte superior de nuestro mando, es tal la ligereza de los materiales empleados para la construcción de los diversos componentes que nunca hemos tenido que preocuparnos de si nuestras muñecas acusaban el peso de la construcción o de si resultaba tan aparatosa como para entorpecer la interacción con el controlador.

Tal vez se haya sacrificado un poco la accesibilidad de los botones centrales, o que debamos hacer demasiada fuerza a la hora de encajar y desencajar la nave del soporte, pero en términos generales el sistema no presenta grandes dificultades. De hecho, si hay algo que será una constante a lo largo de nuestras partidas será el hecho de desprender las alas e intercambiar las distintas armas, algo que podremos realizar de manera rápida y sencilla gracias a la amplitud de las ranuras.

Mención especial merece la posibilidad de prescindir de miniatura alguna a la hora de sumergirnos en el juego, algo muy poco habitual en este tipo de productos pero que seguramente muchos agradecerán. Y es que aunque vaya por delante que utilizar los juguetes da sentido a la fórmula con la que se concibió Starlink y que es algo que gustará sobre todo a los más jóvenes de la casa, aquellos que tras haber registrado su nave y sus accesorios en el sistema prefieran ahorrarse el montar todo cada vez que inicien la partida podrán acceder a un modo de juego digital que no sólo respetará su equipamiento, sino que les facilitará realizar todas las acciones necesarias para avanzar en la aventura como seleccionar el arma más adecuada a través de un selector que podrá abrirse de manera tradicional con el mando.

 

Técnicamente irreprochable

Si en algo deja muy buen sabor de boca Starlink: Battle for Atlas es sin duda en el apartado técnico, donde hace gala de una solidez de la que no pueden presumir todos los juegos que hoy en día se amontonan en las estanterías. El control de las naves está tan bien optimizado que por poca experiencia que tengamos en el género no tardaremos en hacernos con él, mientras que la interfaz del menú al que recurriremos frecuentemente durante la partida para comprobar el estado de nuestro avatar, consultar el mapa, cambiar de arma o implementar mejoras en nuestro vehículo es tan sencillo como funcional.

Si bien el título no presenta unos gráficos apabullantes sólo al alcance de unos pocos elegidos, lo cierto es que son muy vistosos y raramente presentan errores de popping o de texturizado, algo que teniendo en cuenta la fluidez del motor gráfico y la ausencia de tiempos de carga es muy loable. Los planetas muestran una flora y una fauna de gran exotismo así como una paleta de colores que les otorga personalidad propia y que varía en función de los ciclos horarios, mientras que el espacio transmite a la perfección esa sensación de inmensidad y de estar ante lo desconocido que no puede faltar en un juego de estas características y en el que la exploración tiene tanto peso.

Mención especial merecen las cinemáticas a través de las cuales iremos siguiendo los principales acontecimientos de la trama. No sólo han sido realizadas con gran esmero, sino que además nos recuerdan a algunas de las series de animación que podemos encontrar en la parrilla actual y que han conseguido mantener enganchado al público más juvenil. A esto hay que sumarle unos doblajes en castellano y de calidad, sin duda lo más destacable de un apartado sonoro a la altura de aquello a lo que Ubisoft nos tiene acostumbrados.

Comienza el viaje

Sorprende que Starlink: Battle for Atlas no haya gozado de un mayor apoyo a nivel promocional siendo como es una propuesta dirigida a un público muy amplio, capaz de suscitar interés a aquellos que busquen una experiencia llena de acción pero también de explorar otras facetas de juego que nos mantengan enganchados horas y horas a la aventura.

Este título de ciencia ficción cuenta con elementos que nos han recordado a algunos pesos pesados como Mass Effect, en lo referente a algunas pinceladas del argumento principal o esa exploración planetaria a los mandos del Mako, e incluso de No Man’s Sky, con unos diseños conceptuales muy coloridos y grandes contrastes entre los ecosistemas.

Por otro lado, nos gusta mucho que para sacarle el máximo partido al juego no sea necesario invertir grandes sumas de dinero en nuevos juguetes o en contenido descargable, siendo la adquisición de nuevos packs un mero recurso para que los más entusiastas lleven un paso más allá su creatividad y puedan surcar los cielos de manera cooperativa, algo que recomendamos sin que por eso sea estrictamente necesario. Al fin y al cabo, cuanto más flexible sea un modelo menos limitaciones encontrará el jugador para embarcarse en este divertido viaje a las estrellas.

 

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