Call my Agent!: una divertida mirada entre bastidores

El mundo del cine nos fascina. Por eso no es de extrañar que el mundo lo haya visitado más de una vez, sin irnos muy lejos con series como Entourage pero donde la serie de Ari Gold (Jeremy Piven),usa casi todos los estereotipos de gente de gente y situaciones despreciables que puedes encontrar en Hollywood, Call my Agent! posiblemente es una de las series más reales e interesantes sobre el verdadero trabajo de los agentes que trabajan con los actores con un humor amable pero certero.

Nuestra perspectiva va a a ser la de Camille, que llega a la agencia a la vez que nosotros y que está más que dispuesta a zambullirse en este torbellino de llamadas a horas intempestivas, crisis de última hora y de intentar adelantarse a todos los demás.  Camille no es ni una ingenua ni una tonta, es una mujer con la que el espectador se puede identificar fácilmente: con ganas de trabajar, que pese a haber trabajado en Cannes no puede evitar abrir mucho los ojos cuando se cruza con algún famoso en el ascensor de la agencia y que mete tanto la pata como cualquiera que estrena trabajo nuevo.

La serie, que se estrenará en Cosmo el 24 de enero a las 22:00h, nos presenta a un grupo de representantes que hacen lo posible por que sus estrellas brillen, porque si los actores ganan.. la agencia gana. Eso significa, además de dormir muy poco y pelear con los estudios y las productoras,  lidiar con muchos problemas de autoestima de los artistas y tratar a los intérpretes casi mejor de lo que tratarías a tu familia. Lo que es más interesante de todo esto es que no nos encontramos con ningún Don Draper, ni con ningún Ari Gold, los trabajadores de esta agencia francesa luchan tanto por el sueldo de sus artistas como por ellos como personas. Al final son muchas horas y, quieras que no, el roce hace el cariño.

Porque aparte de muy divertida , y de una gran abundancia de rostros conocidos del star sistem francés, Call my agent! tiene la pretensión de ser honesta. Con sus filias, con sus fobias, con sus bondades y sus miserias. Cécile de France  hace un ejercicio de Valentía en este primer episodio prestándose como rostro de un “problema” que todas las actrices sufren, aunque ninguna piense que a ella le va a pasar: cumplir cuarenta. Es en este tipo de escenas donde más se nota más el buen hacer – y la auto consciencia- de esta producción. En el delgado equilibrio entre reírse del absurdo y no reírse de la persona protagonista de ese absurdo. La producción francesa mira a los problemas a la cara sí, pero no hace leña del árbol caído. Porque la risa debe ser tan catártica como mandar a tu agente a freír espárragos cuando una audición sale mal ¿no?

Un comentario

  1. La industria cinematográfica (la de verdad) da para un amplio abanico de películas y series. Y yo me las vería prácticamente todas si son mínimamente honestas. Sin ir más lejos, en 2017 tuvimos la excelente Feud. Espero que goce de más temporadas y no se aparten del star system más voraz.

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