Las películas que nos dejaban con la boca abierta mucho antes de Vengadores: Endgame

En pleno 2019 estamos acostumbrados a que la magia digital obre verdaderas maravillas. Películas como Vengadores Endgame son un buen ejemplo de que el cine hace mucho que dejó atrás los límites de lo imposible y que cualquier espectáculo que sea capaz de imaginar un realizador es susceptible de ser llevado a la gran pantalla.

Sin embargo, a principios de los 90 las películas que se amontonaban en la parrilla televisiva -heredadas de la década de los 80- y que hacían las delicias de los amantes del blockbuster no contaban ni mucho menos con semejante despliegue visual, debiendo optar por soluciones mucho más creativas y guiones valientes. Reinos de fantasía y ciencia ficción delirante que tal vez a día de hoy nos ruboricen pero que sin duda marcaron una época.

A continuación hacemos una selección de algunas de las películas que mantuvieron a los niños (y a los no tan niños) pegados a la pantalla. Si no las llegasteis a ver en alguna de sus reposiciones sólo queda haceros una pregunta… ¿qué estabais haciendo?

 

Masters del Universo (1987)“Yo he de poseerlo todo o no poseeré nada”

Dolph Lundgren lució sus músculos como He-Man, el paladín de Eternia. En su viaje a nuestro mundo para recuperar la Llave Cósmica se cruzó con una Courteney Cox que todavía no había ni pisado el Central Perk y no dudó en combatir a todos y cada uno de los esbirros que malvado Skeletor envió en su busca. Mención especial merece el gran Frank Langella en el rol del icónico villano, escalofriante incluso portando aquella máscara con forma de calavera que apenas podía disimular su nariz. Que más de treinta años después todavía no se haya rodado el remake prometido dice mucho de los cambios que ha sufrido la industria.

El Señor de las Bestias (1982) “Soy Dar, mi pueblo fue arrasado por las hordas Yuns. He jurado venganza y voy a vengarme”

Todo un clásico del cine de espada y brujería. Marc Singer protagonizó el filme metiéndose de lleno en el papel de Dar, un guerrero capaz de comunicarse con los animales. Con una escolta formada por un tigre, un águila y una pareja de comadrejas ladronzuelas el joven se dedicó a vivir grandes aventuras llegándose a enfrentar a ejércitos sedientos de sangre y a malévolos sectarios. Eso sí, la recompensa a tanta dedicación tenía las curvas de la bellísima Tanya Roberts, por lo que pocos podrán culparle. Un año después del estreno de El Señor de las Bestias a Singer le veríamos en la mítica serie V como uno de los personajes protagonistas.

 

Las Tortugas Ninja (1990)“¡Kowabunga!”

Que los nombres de Leonardo, Donatello, Michelangelo y Rafael no os confundan, el único talento artístico que compartían estos cuatro hermanos era el de zurrar a los maleantes de la ciudad de Nueva York como expertos ninjas que eran. Eran tortugas mutantes adolescentes, vivían en las alcantarillas junto a su maestro Splinter, que era una rata, y tenían debilidad por la pizza. ¿A quién le importa que se trate de una premisa descabellada? La película, al igual que ocurría con sus dos secuelas, era puro divertimento. A día de hoy todavía no sabemos cómo es posible que no llegásemos a apreciar debidamente esos trajes toscos y gomosos en los que iban embutidos los actores, pero ya se sabe… los ojos de la infancia.

Conan, el bárbaro (1982) “Él es Conan, el bárbaro. Él no llorará. Yo lloro por él”

Que Arnold Schwarzenegger se convirtiese en todo un icono cinematográfico teniendo en cuenta que durante toda la película apenas suelta un puñado de frases tiene mucho que ver con su sobrecogedora presencia y el buen hacer de John Milius tras las cámaras. La cinta cuenta con tantas escenas imborrables que es difícil decantarse por alguna de ellas: el desafiante rezo de Conan a su dios Crom, la orgía en el palacio de Thulsa Doom o el funeral de Valeria… Eso sí, merece la pena destacar la banda sonora compuesta por Basil Poledouris, que todavía resuena en nuestra cabeza con tremenda epicidad.

 

Cortocircuito (1985)“¡Datos, más datos!”

Algunos recuerdan la película por su título original, mientras que otros se refieren a ella como “Número Cinco“, el nombre del entrañable robot. Creado para el uso militar, un rayo convierte a esta máquina de destrucción en un ser sensible, capaz no sólo de explorar sentimientos como cualquier ser humano sino también de mostrar un ansia infinita de conocimiento. Un devorador de libros que, tras hacerse amigo de Stephanie (Ally Seedy), tratará de pasar desapercibido frente a los esfuerzos del Ejército de los Estados Unidos para recuperar a uno de sus prototipos y averiguar las razones de su mal funcionamiento.

 

Willow (1988)“¡Usa la varita!”

Ron Howard dirigió una cinta que aún hoy es considerada uno de los máximos exponentes del cine de aventuras. Aunque se trata de un relato de fantasía con no pocos guiños a El Señor de los Anillos, su encanto y la personalidad de sus protagonistas hacen que su visionado sea indispensable. La extraña pareja formada por Warwick Davis, un granjero al cuidado de la pequeña Elora, y Val Kilmer, un rufián que sólo se preocupa de sí mismo, todavía nos saca una sonrisa. Magia, romance y grandes batallas se daban cita en una superproducción que en su día resultó técnicamente muy sorprendente.

 

El planeta de los Ewoks (1984)“Crucero estelar… ¡accidente! ¡accidente!”

El universo de Star Wars no sólo se limitó a las producciones de las que constó su trilogía clásica. George Lucas se atrevió con dos spin-offs ambientados en el planeta Endor y centrados en los ewoks, los simpáticos seres que tan bien recordamos de El Retorno del Jedi. El primero de ellos fue una cinta de aventuras dirigida al público infantil, que disfrutaron de lo lindo de un viaje lleno de criaturas asombrosas en la que el pequeño Wicket y los guerreros de su aldea prestaban su ayuda a dos hermanos que, tras estrellarse con su nave, ven cómo sus padres son capturados por un monstruo conocido como el Gorax.

 

Flash Gordon (1980)“Patéticos terráqueos… ¿quién va a salvaros ahora?”

Todo un clásico steampunk que a pesar de las críticas recibidas en su estreno con el tiempo supo ganarse a los fans del personaje. Su protagonista, interpretado por el actor Sam J. Jones, no tardó en convertirse en un icono de la cultura pop, un héroe de dorada melena que igual empuñaba una espada que surcaba los cielos en patinetes voladores al son de la pegadiza música de Queen. Mención especial merece el villano de la función, el tirano intergaláctico Ming el Despiadado al que dio vida Max von Sydow. A día de hoy Flash Gordon sigue siendo una fuenta de inspiración para filmes más modernos como Thor: Ragnarok, que no dudó en emular parte de su extravagante puesta en escena.

 

Gremlins (1984)“Mogwai no está en venta”

Aunque la cinta de Joe Dante es considerada por muchos como una comedia, lo cierto es que también cuenta con un componente de terror muy acusado. De hecho, si habéis tenido la oportunidad de verla recientemente os habréis dado cuenta de la mala idea que atesoran algunas de sus escenas más gamberras y que difícilmente pasarían el corte en producciones más actuales. La dualidad de esta cinta tiene su reflejo en el cándido Gizmo, un simpático Mogwai capaz de desatar un ejército de criaturas malignas si no se siguen unas sencillas normas relativas a su cuidado. Ya sabéis, niños, nada de alimentar a vuestra mascota a partir de la medianoche…

 

Cariño he encogido a los niños (1989)“Papá lo arreglará, ¿no Nick?”

Todos hemos soñado con cómo sería el mundo si fuésemos reducidos al tamaño de un mosquito. ¡Qué de aventuras correríamos, evadiéndonos de nuestras responsabilidades y explorando cada rincón de nuestro jardín! Pero precaución, que si vuestro padre es un científico chiflado y los vecinos de enfrente no paran de lanzar la pelota contra la ventana del desván corréis el riesgo de ser devorados por insectos gigantes, espachurrados bajo la suela de una bota o engullidos tras caer accidentalmente en un tazón de leche con cereales. Eso sí, montar a lomos de una hormiga domesticada gracias a las migajas de una galleta Oreo no tendría precio.

 

Quién engañó a Roger Rabbit (1988)“Yo no soy mala, es que me han dibujado así”

Robert Zemeckis, quien siempre ha tenido un especial interés en combinar lo último en técnicas de animación con imagen real, volvió a sorprender con esta divertida cinta que rendía homenaje a la edad dorada de la animación americana y también al film noir. Desde entonces nos ha sido complicado desvincular al actor Bob Hoskins del detective Eddie Valiant, su personaje en la película. Se trataba de un investigador especializado en casos relacionados con el mundo de los dibus y cuya misión consistía en sacar los trapos sucios de la mujer del bueno de Roger, la despampanante Jessica Rabbit. Un encargo rutinario que acabaría resultando mucho más turbio de lo esperado.

 

La historia interminable (1984)“Lo mejor para emprender una búsqueda es la compañía de un dragón”

Es imposible acordarse de la adaptación cinematográfica de la novela de Michael Ende sin tararear la canción de Limahl, indispensable en las recopilaciones musicales de aquella década. En una época en la que no se le daba tanta importancia al acoso escolar La historia interminable supuso un soplo de aire fresco para toda una generación. Un universo de fantasía en el que se daban cita enanos, gigantes y dragones para hablarnos de temas que no tenían nada de sobrenatural. Eso sí, las cabalgatas del joven guerrero Atreyu a lomos de Ártax o los planeos del dragon Fújur siguen siendo de lo más emocionantes.

 

Batman (1989) “¿De dónde sacará esas maravillas de juguetes?”

Adaptaciones al cine en torno a los cómics de DC del hombre-murciélago ha habido muchas, pero ninguna de ellas ha gozado del particular estilo gótico que Tim Burton supo imprimir en uno de sus éxitos más reverenciados. Para muchos Michael Keaton sigue siendo el mejor Batman que se ha enfundado el traje, cuestión de carisma, mientras que la actuación de Jack Nicholson como el inigualable Joker todavía genera las mismas sonrisas entre los aficionados al género. Completaba el reparto Kim Basinger en el rol de la periodista Vicki Vale aportando un puntito de sensualidad a un filme con el que es difícil aburrirse.

 

Regreso al futuro (1985)“¡Al fin inventé algo que funciona!”

Mucho se ha hablado de que las paradojas temporales de la película de Robert Zemeckis son incongruentes. Tal vez sea verdad, aunque por lo que a nosotros respecta la cinta protagonizada por Michael J. Fox parece no haber envejecido desde su estreno. O al menos en nuestra cabeza. Es ver al DeLorean acelerando hasta desaparecer dejando tras de sí un inconfundible rastro incandescente y automáticamente calentar un paquete de palomitas para no perder detalle del alucinante viaje de Marty McFly a los años 50. Hubo dos continuaciones de lo más entretenidas, pero ninguna de ellas nos dejó las mismas sensaciones que la original.

 

Cazafantasmas (1984)“No crucéis los rayos”

Un ejemplo más de la imaginación desbordante de los cineastas durante la década de los ochenta. Ivan Reitman reunió a un reparto de lo más peculiar en el que sobresalían nombres como el de Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis, Ernie Hudson o Sigourney Weaver, muchos de ellos estrechamente vinculados a la comedia americana. Un grupo de científicos que tras ser expulsados de la universidad y gracias a su tecnología revolucionaria emprenderán el negocio de sus vidas, librar a los pobres neoyorkinos de las manifestaciones ectoplasmáticas que los atormentan. ¿A quién vais a llamar?

 

 

 

 

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