Netflix naufraga con ‘Alta Mar’

Alta mar es Gran Hotel, Las chicas del cable y Velvet mezclados en una batidora. Con el guardarropa de Peggy Carter. En Bambú conocen su fórmula a la perfección: una producción cuidada, actores guapos a rabiar, unos vestuarios para morirse, mucho amor, aún más drama y un poco de misterio. Por aquello de que a primera vista no nos quede muy cursi la cosa.

La acción nos sitúa en un trasatlántico, el Bárbara de Braganza, cargado de pasajeros que viaja de Europa a Sudamérica en busca de un mejor futuro. Dos hermanas, Eva (Ivana Baquero) y Carolina (Alejandra Onieva), que son tan distintas como inseparables. Un apuesto oficial, Nicolás Sala (Jon Kortajarena), un hombre que depositó su fe en el lugar incorrecto. Ahí nos encontramos un misterio por resolver: el asesinato de una viajera cuyo nombre no aparece en la lista de pasajeros.

La nueva serie de Netflix sabe perfectamente a lo que juega, por lo tanto eso es lo que nos vamos a encontrar. Ni más ni menos. Para lo bueno y para lo malo. ¿Lo bueno? Que Alta Mar da lo que promete. ¿Lo malo? Que lo que promete es un misterio está planteado con brocha gorda, y belleza que muchas veces no viene acompañada de talento interpretativo. No son cosas que vayan a molestar a aquellos que se engancharon a las series anteriores. Que  Paula Echevarría fuese una actriz justita no molestó a ningún seguidor de Velvet, así que ¿por qué les va a importar que los actores se paseen por la cubierta del barco más preocupados de dar un buen ángulo a cámara que otra cosa?

Que tampoco es que tuvieran mucho con lo que trabajar, porque en esta serie – como en todos los folletines desde que el mundo es mundo- los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, de esos de mirada aviesa y boca torva al que solo le falta llevar un cartel luminoso que ponga “no sé lo que es una buena intención ni aunque me choque de bruces con ella”.

La serie protagonizada por Ivana Vaquero y Alejandra Onieva  ha pecado de olvidar de acomodarse en la zona de confort. Que no es algo reprensible, también tiene que haber series cómodas con las que pasar el rato, pero que en un momento en el que hay tanta variedad y habiendo visto series muy similares hace muy poco con bastante más carácter (sin ir más lejos Las chicas del cable), puede suponer que después del primer capítulo te vuelvas al menú de Netflix a ver qué más tienen.

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