Los ligues con los que los protagonistas de Friends no se portaron nada bien

Durante las diez temporadas que duró la popular sitcom los fans de Friends asistieron a un sinfín de citas en las que Ross, Rachel, Phoebe, Mónica y Chandler trataron sin demasiado éxito de encontrar a su media naranja.

Una chica que vivía entre la basura, otra que hablaba en sueños, un millonario obsesionado con ser el campeón de lucha definitiva, un italiano con la libido disparada… Los miembros del grupo parecían tener un imán para juntarse con los personajes más estrafalarios de Nueva York, y en muchos casos nos pareció muy lícito que decidieran poner tierra de por medio antes de que el asunto llegara a mayores.

Sin embargo, en ocasiones fueron ellos los que metieron la pata hasta el fondo arruinando cualquier oportunidad de intimar con personajes que nos generaron cierta simpatía y que parecían idóneos para comenzar una relación. A continuación vamos a repasar aquellos con los que, seamos sinceros, este grupo de colegas no se portó nada bien.

Julie

La dulce Julie tuvo la desgracia de entrar en la vida de Ross justo antes de que Rachel tuviese el primer cuelgue con el paleontólogo. Tras conocerse en un viaje de trabajo la joven se esforzó al máximo por encajar en el grupo y satisfacer los deseos de su nuevo novio. No lo tuvo fácil, y más siendo el centro de la ira de la por aquel entonces camarera del Central Perk, que utilizó todas las estratagemas posibles para arrebatarle a su nuevo amor. Al final lo consiguió, porque los guionistas de empeñaron en que la serie debía girar en torno al romance de ambos personajes, y Ross acabó dejándola de mala manera simplemente para arrojarse a los brazos de la mujer que llevaba deseando desde su adolescencia. Al final la pobre Julie acababa superando este trance al conocer a Russ, curiosamente un clon de su ex al que había echado el ojo su antigua rival.

Bobbie “el divertido”

Bobbie se pasó un tiempo entrando y saliendo de la vida de Mónica. Gracias a su carácter jovial era muy querido por el resto de miembros del grupo, que siempre apoyaron la relación entre ambos. Sin embargo no tardaron en descubrir la razón por la que al muchacho le apodaban “el divertido”, ya que su problema con la bebida comenzó a ser bastante evidente. Cuando Mónica le convenció para dejar de una vez por todas el alcohol Bobbie se convirtió en la persona más aburrida del mundo, de ahí que su novia se empezase a plantear pedirle alguna que otra copa en sus citas a ver si con eso amenizaba la velada. Un comportamiento tan cruel como injusto que supuso el principio del fin de su noviazgo.

Michael

La cita entre Michael y Rachel ocurrió en muy mal momento, justo cuando ella se moría de celos tras enterarse de que Ross y Julie estaban pensando en comprarse un gato. Una iniciativa de lo más inocente pero que podía entenderse como el paso definitivo para formalizar su relación. La cena en el restaurante no pudo ser más incómoda para Michael, que tuvo que soportar estoicamente el comportamiento errático y obsesivo de una Rachel más preocupada por hablar del dichoso minino y de encontrar nuevas fórmulas para pasar página con Ross que de interesarse por la persona que tenía delante. Acabó borracha y arrebatando el teléfono móvil al tipo de la mesa de al lado para enviar un mensaje al hermano de su mejor amiga, por lo que no nos extraña que su cita se apresurase a pedir la cuenta al camarero.

Vince y Jason

Estos van de la mano ya que Phoebe no tuvo ningún reparo en salir con los dos a la vez sin que ellos fuesen conscientes de ello. A la autora de “Gato apestoso” le costaba decidirse por uno de ellos ya que, aunque uno era bombero y otro profesor, ambos tenían un cuerpazo y no temían sacar a relucir su faceta más sensible cuando se presentaba la ocasión. Después de someterles a varias pruebas como si de un concurso se tratase, Vince y Jason descubrían el pastel optando por cortar ellos mismos con Phoebe dada la falta de sensibilidad que había demostrado. A lo mejor fue el inicio de una bonita amistad.

Kristen

La cita de Kristen con Ross fue un fiel reflejo de la personalidad del doctor en paleontología, ya que a pesar de su carácter obsesivo también era en esencia una buena persona. Claro que ella no tuvo la culpa de que, al ver cómo su ex esposa embarazada se quedaba sola en el mismo restaurante en el que se disponían a cenar, Ross la invitase a sentarse con ellos. Una situación un tanto incómoda que se acrecentó cuando su acompañante dejó de prestarle atención para centrarse en la mujer con la que había convivido tantos años hasta que le confesó ser lesbiana. Se fue al baño y nunca volvió, aunque tardaron bastante en darse cuenta.

Bonnie

Otra víctima de la relación tan tóxica que mantenían los protagonistas más controvertidos de la serie. Pese a haber cortado tras lo que para Rachel fue una infidelidad de Ross y para él un escarceo mientras se tomaban “un descanso” -aún hoy se sigue debatiendo largo y tendido sobre este asunto- el personaje interpretado por Jennifer Aniston volvió a encapricharse de su ex justo cuando parecía que lo suyo con la explosiva Bonnie podía tener futuro. Durante un viaje a la playa Rachel optó por jugar sucio y acabó convenciéndola de afeitarse la cabeza, algo que a su novio no le convenció en absoluto. Ross, en un alarde de “madurez”, no sólo no quería acercarse a ella ni con una pértiga sino que acabó refugiándose en la habitación de su amiga con la que acabó besuqueándose. Optó por romper con Bonnie de inmediato, aunque por si alguien lo dudaba la paz entre los amantes no duró demasiado. ¿Os suena de algo?

Emily

Sin duda la ruptura más traumática de la serie. Sólo a Ross se le podía ocurrir decir el nombre de Rachel el día de su boda con Emily, la cual como es comprensible no se lo tomó nada bien. Para colmo, cuando por fin decide reconciliarse con su nuevo marido le encuentra en el aeropuerto junto a la susodicha dispuesto a aprovechar el viaje de luna de miel con ella. Es verdad que su noviazgo fue breve y su compromiso muy precipitado, y que en adelante la postura de Emily sería inflexible y un tanto intransigente. Pero, ¿quién puede culparla después de semejante pesadilla?

Janice

Sí, Janice. Lo sabemos, es gritona, entrometida, absorbente y… sencillamente insoportable. Pero en realidad nunca se portó mal con Chandler o con cualquiera de sus amigos. El personaje de Matthew Perry no dejaba de ningunearla y de romper con ella para luego volver a llamarla cada vez que se sentía sólo por San Valentín o tenía algún tipo de crisis emocional. Incluso llegó a engañarla diciéndole que se trasladaba a Yemen por trabajo porque cada vez le costaba más encontrar el valor para decirle que en realidad no la quería y no soportaba estar junto a ella. Más adelante Ross también caería en los brazos de Janice, aunque más que estar enamorado lo que necesitaba era un paño de lágrimas en quien volcar todas sus desgracias. ¡Mándales a todos al cuerno, Janice!

Danielle

La primera temporada de Friends nos mostraba a un Chandler con más problemas que nunca para comprometerse. En uno de los episodios el personaje de Matthew Perry se encontraba en un sinvivir ya que la chica con la que había quedado la noche anterior no le había llamado para pedirle otra cita pese a que las cosas habían ido de maravilla entre ellos. Por fin, cuando se cruza con ella en el Central Perk, la joven le explica que tenía su número equivocado y que había decidido pasarse por el café a ver si le veía. Un bonito gesto que Chandler interpretó de manera un tanto canallesca, imaginando que en realidad estaba muy desesperada. Justo la razón por la que él no quería llamarla por teléfono mientras no dejaba de mirar el aparato en su apartamento.

Erika

Todo actor famoso debe tener su acosador o acosadora particular, en el caso de Joey Tribbiani ésta se llamaba Erika. Pese a que a la estrella de Los días de nuestra vida le resultó alarmante que la mujer en cuestión se presentase en su piso para conocerle, cuando abrió la puerta y descubrió que tenía los rasgos de Brooke Shields se apresuró a soltar la sartén que había agarrado por precaución e invitarla a una cena romántica. Era evidente que Erika tenía graves problemas mentales, ya que pensaba que Joey era en realidad el doctor Drake Ramoray, el personaje al que interpretaba en la popular telenovela. Una ilusión que el actor mantuvo todo lo que pudo para conseguir acostarse con ella. Cuando por fin le dijo la verdad para forzar la ruptura resultó imposible convencerla de que Drake era fruto de un mero entretenimiento televisivo, por lo que tuvo que urdir nuevos engaños.

Ginger

Cuando Chandler comenzó a salir con Ginger descubrió que la joven había tenido una aventura con Joey. La cosa no acabó nada bien, ya que cuando el personaje de Matt LeBlanc se percató de que tenía una pierna ortopédica sufrió un ataque de pánico y acabó abandonando la casa a todo correr. Como ocurría con la inmensa mayoría de los ligues de Joey, éste no volvió a llamarla ni siquiera para disculparse por lo sucedido. Chandler sí acabó aceptando la minusvalía de Ginger, aunque para su desgracia no tardaría en descubrir que ella no estaba libre de pecado y también tenía sus manías.

Sarah

“¡Joey no comparte su comida!”. Una de las frases más memorables de Friends surgió de la cita de Joey con Sarah. Ella tenía la costumbre de picar del plato de su acompañante, mientras que a Tribbiani le molestaba mucho que pudiese quitarle parte de lo que había pedido. Cuando por fin le confiesa esta singular rareza, Sarah la acepta sin rechistar. Sin embargo, cuando el actor se encapricha de su tarta de chocolate ella le avisa que se trata de una calle de doble sentido y que si cuando vuelva del baño el postre no sigue intacto ya puede largarse a su casa. Joey eligió saciar su apetito de dulce con gran voracidad y ella dio la cita por terminada.

Michelle

Michelle estaba un poquito loca, de eso no hay duda. Una chica que hacía gala de severos problemas emocionales y una incapacidad asombrosa de estar sola y sin novio. Por eso resulta un tanto despreciable que Ross se aprovechase de su momento más bajo para invitarla a un café y a subir a su casa. Y todo para dar celos a Rachel, con la que ya compartía una niña pequeña y que de algún modo estaba dispuesta a conocer a más gente y rehacer su vida.

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