The Politician: la sátira de Netflix es puro Ryan Murphy

THE POLITICIAN

Hay que admitirle una cosa a Ryan Murphy – sea o no santo de tu devoción-, no hay dudas de cuando se está delante de una de sus creaciones. Las series de Murphy desde los tiempos de Popular, pasando por Glee, Scream QueensFeud o los AHS y American Crime Story tienen la misma estética pop, los mismos adolescentes interpretados por adultos o adultos comportándose como adolescentes, el mismo humor negro tan envuelto en colores brillantes y pastel que tardas dos microsegundos en procesar la barbaridad que acabas de oír. Las creaciones de Murphy, sean brillantes o se desparramen como un slime lleno de brillantina, tienen personalidad.

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Así, Payton Hobart  tiene mucho de Rachel Berry. Solo que en lugar de querer ser la nueva Babra Streisand quiere ser el nuevo presidente de los EEUU. De nuevo tenemos de protagonista a un pequeño sociópata que quiere hacer no solo algo grande, sino algo bueno aunque no sepa muy bien qué es eso. 

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 The Politician es divertida, irónica y a veces enternecedora. Como todas las series de Murphy tiene algún problema que otro manteniéndose centrada y a veces da la impresión de no saber qué ideas – aunque brillantes- era mejor no utilizar porque cancelan algo que han establecido anteriormente. Pasaba en Glee, sucedía en Popular y lo hemos sufrido en más de una temporada de AHS. Pero no pasa nada, porque la ficción no duda en recordarte a cada paso que tiene de auténtica lo mismo que un político en campaña al que se le escapa una lágrima de emoción… mientras ejecuta mecánicamente por decimoquinta vez el mismo discurso.   

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La sátira que realiza The Politician sobre del mundo de la política es sin duda lo mejor de la nueva serie de Netflix. Gwyneth Paltrow; el inquietante, leal y adorable equipo de Payton; su archienemiga; Jessica Lange desatada… son un brillante caos con el que, como siempre, Murphy nos hace tragar una amarga píldora: estamos gobernados por seres de plástico que no serían capaces de reconocer la honestidad ni aunque se tropezaran con ella. Al final ¿si pareces honesto y te votan, qué diferencia hay?

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