10 películas para ver en Halloween con vuestras mascotas

La Noche de Brujas es una ocasión irresistible para montar una sesión de cine en casa. Si lo que queréis es pasar miedo de verdad acudir a los clásicos siempre es una buena opción, aunque tal vez a los amantes del terror las películas más convencionales del género cada vez les resulten menos gratificantes y prefieran buscar nuevas fórmulas con las que aportar un plus de inquietud a la velada.

Y es que si tenéis animales en casa siempre podéis recurrir a alguno de los filmes que os listamos a continuación. ¿Quién sabe? Tal vez antes de alcanzar los créditos finales sintáis la necesidad de llevaros la pecera a la cocina o encerrar al perro en el garaje.

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El cementerio de animales

Si a vuestros hijos se les muere el gato haced el favor de ir a la tienda y comprarles otro que se le parezca como se ha hecho toda la vida. Es muy triste, pero Stephen King lleva años advirtiéndonos de que enterrarlo en un cementerio indio y forzar su resurrección no es la solución más adecuada. Tanto en la versión original como en el remake el cariñoso Church se convertía en una criatura del averno y hacía gala de un comportamiento intimidante que traía de cabeza a toda la familia. Daba verdadero miedo, así que imaginaos si a vuestro minino le da por miraros fijamente durante las escenas de mayor tensión.

Cujo

Cuando adoptas un perrito nunca sabes cómo te va a salir. Si es un San Bernardo es posible que tu familia disfrute de un compañero bonachón como el fiel Beethoven o de una máquina de matar como Cujo, otro de esos personajes que surgieron de la mente de un Stephen King al que seguro que no le dejaron tener animales en casa cuando era niño. El can en cuestión era mordido por un murciélago contrayendo la rabia y volviéndose extremadamente agresivo, de ahí que no diese ni un segundo de tregua a los Trenton y a los habitantes de Castle Rock. Un clásico indispensable cuyo final, eso sí, no es tan desgarrador como el de la novela que adapta.

Los pájaros

Una de las películas fetiche del maestro del suspense. Alfred Hitchcock se basó en un breve relato de terror para desarrollar un proyecto cinematográfico muy ambicioso y que dejaría huella en la historia del celuloide. Tippi Hedren y Rod Taylor fueron los desdichados a los que les tocó lidiar con las bandadas de pájaros enfurecidos que sembraron el pánico en la localidad costera de Bodega Bay. No busquéis una explicación elaborada de los acontecimientos que se suceden, cuando se desata la locura sólo queda cruzar los dedos y esperar que cese la tormenta. Después de esto miraréis con desconfianza incluso a vuestro agapornis.

Más negro que la noche

Uno de los trabajos más perturbadores del mexicano Carlos Enrique Taboada. La historia comienza cuando Ofelia se muda a la mansión que había pertenecido a su difunta tía y que le había entregado a modo de herencia con una única condición: cuidar a su querido gato Becker. Claro que el vínculo entre la anciana y su mascota parece trascender a la muerte ya que en torno al minino acontecen sucesos sobrenaturales que acaban colmando la paciencia de su nueva dueña empeorando cada vez más la situación. Este gato negro como un tizón acaba siendo un personaje más de este peculiar clásico de 1975 que supera con creces la torpe versión de 2014.

La revolución de las ratas / Willard

Una de las películas más desconocidas de la lista es también de las más interesantes. Es la historia de un joven introvertido llamado Willard que trata de aislarse de su gris realidad quedándose en casa en compañía de sus adoradas ratas. Pero una vez su vida se desmorona el muchacho decide utilizar su ejército de roedores para tramar su venganza y hacer pagar un alto precio a todos aquellos que contribuyeron a su desgracia. Malévola y sórdida, esta cinta de 1971 cuenta con una versión más moderna protagonizada por el siempre escalofriante Crispin Glover. Ninguna de ellas se debería ver con nuestro hamster correteando en su jaula sobre la mesita del salón.

Perro Blanco

Que el perro es el mejor amigo del hombre no entraña discusión, si bien el protagonista de esta cinta había sido adiestrado para tener en cuenta otros factores como el color de la piel. Este pastor alemán de color blanco únicamente atacaba a las personas de raza negra, una horripilante cualidad que la joven Julie desconocía en el momento en el que decide llevarlo a su casa después de atropellarlo por accidente. Su carácter afable y cariñoso hacía imposible presagiar la matanza que estaba a punto de causar.

Aracnofobia

Antes de darle al play aseguraos bien de que el arenero de vuestra tarántula está bien cerrado que luego pasa lo que pasa. En esta cinta producida por Steven Spielberg un investigador introduce por error una extraña variedad de estas arañas en un pequeño pueblo estadounidense donde se reproduce rápidamente causando la muerte a varios de sus habitantes. Detener esta invasión no será una tarea sencilla pero de ninguna manera resulta apta para aquellos que sufren de ese miedo irracional que da nombre a la película. Que no os extrañe verla y que os pique todo el cuerpo.

Piraña

Hay especies que no deberían salir de lo más profundo de los territorios amazónicos y las pirañas son una de ellas. En el cine se ha fantaseado a menudo con qué ocurriría si estos voraces peces acabaran asentándose en zonas en las que les fuera fácil establecer contacto con el ser humano. Por ejemplo, un lago lleno de veraneantes. Joe Dante dirigió la primera, James Cameron se encargó de la secuela aunque hoy reniegue de ella y así hasta las nuevas versiones en las que podemos contemplar las filas de dientes en un sobrecogedor 3D. Experiencias que os quitarán las ganas de tocar el agua cuando tengáis que dar de comer a vuestros pececitos por si hay riesgo de perder un dedo.

Anaconda

Todo lo dicho anteriormente se aplica a las anacondas. Por mucho que la gente se empeñe en tener serpientes de gran tamaño en su moderno apartamento no os fiéis ni un pelo que son más listas que el hambre. Que se lo digan a Jennifer Lopez que antes de ser mundialmente conocida casi no sale con vida de la selva brasileña tras toparse con semejante monstruo. Da igual que tuviese los pies en la tierra, que estuviese flotando en el agua o suspendida en el aire, no había un lugar seguro con aquella amenaza reptando con sigilo.

 

El territorio de la bestia

Todos hemos oído esas leyendas urbanas que hablan de pequeños cocodrilos que fueron comprados como exóticas mascotas hasta que sus dueños se deshicieron de ellos arrojándolos por el retrete y permitiendo que creciesen libres hasta hacerse los amos del alcantarillado de la ciudad. Pues bien, mitos aparte después de ver la cinta de Greg McLean no entendemos cómo alguien querría tener en casa a uno de estos reptiles y mucho menos dejarle a su libre albedrío. Se trata de una aventura excitante en la que los integrantes de un crucero por un parque natural australiano son atacados por un animal de unas dimensiones descomunales. Encallados en mitad de un paraje inhóspito el grupo deberá hacer todo lo posible por sobrevivir a la noche mientras son cazados uno por uno y de manera implacable.

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