Análisis de Mortal Kombat 11 Aftermath, el espectáculo debe continuar

Pese a que ya son casi tres décadas las que llevamos ejecutando fatalities, lo cierto es que la licencia creada por Ed Boon y John Tobias está disfrutando de una segunda juventud gracias al buen hacer de NetherRealm Studios. Su decisión de reiniciar una saga que empezaba a perder el rumbo fue un verdadero acierto, posibilitando al equipo volver a las raíces de Mortal Kombat y recuperar la verdadera esencia de este clásico de la lucha que ya va por su undécima entrega.  El título, lanzado hace apenas un año, permanecía fiel a una fórmula que ha ido refinándose progresivamente hasta alcanzar la excelencia, por lo que no tardó en asegurarse un lugar privilegiado dentro del género.

Pero MK11 no sólo destacó en lo jugable, también en un apartado técnico de muchos kilates -sí, con ‘k’– y una gran variedad de modalidades que respetaban de igual manera a aquellos jugadores interesados en competir online y a los que preferían golpear a sus rivales en solitario. Fueron estos últimos los que más agradecieron ese modo historia tan cinematográfico en el que durante varias horas volvíamos a luchar por mantener el delicado equilibrio entre los reinos que conforman este implacable universo.

Claro que la batalla aún no había acabado, así lo profetizó el propio Liu Kang al dirigirse a Lord Raiden justo antes de los créditos finales. El estudio todavía se guardaba un as en la manga, una expansión con la que no ha tenido ni la más mínima intención de dar un giro de ciento ochenta grados a la experiencia sino más bien redondear su ya de por sí excelente propuesta aportando nuevos luchadores al plantel y ampliando la trama original. En definitiva, una invitación en toda regla para que los más entusiastas vuelvan a aferrarse al mando si es que alguna vez lo soltaron.

El inicio de esta campaña adicional enlaza directamente con el final del juego base, es decir, con el monje shaolin convertido en una poderosa deidad y tratando de restaurar las diferentes líneas temporales tras el enfrentamiento con Kronika. Será el perverso Shang Tsung, libre de nuevo tras la derrota de la villana, quien le advierta de que todos sus esfuerzos serán en vano a menos que viaje al pasado y recobre la Corona de Kronika, un artefacto que se antoja indispensable para controlar el Reloj del Tiempo. Será el propio hechicero quien se ofrezca a recuperarla bajo la supervisión de Fujin y Nightwolf, dos viejos conocidos que también han vuelto a la vida y que al igual que sus aliados conocen muy bien las oscuras artes del que una vez consideraron su adversario más temible.

La contribución de Shang Tsung al devenir de los acontecimientos será enorme no sólo por la importancia del personaje a nivel argumental sino también por la deliciosa actuación de Cary-Hiroyuki Tagawa, actor que ya encarnó al personaje en la pantalla grande y que una vez más confiere un gran carisma al devorador de almas. Sus miradas despóticas y reverencias burlonas nos recuerdan constantemente la oscuridad que atesora en su interior y su desmesurada afición por la mentira y la traición, elementos que estarán muy presentes en la narración.

En total son cinco capítulos que podrán ser completados en aproximadamente dos horas y media, y aunque su duración sea muy inferior a la de la campaña de Mortal Kombat 11 lo cierto es que será tan intensa y divertida como aquella. Cabe indicar que las escenas han sido cuidadas hasta el extremo y presentan unas coreografías formidables, puro espectáculo que nos incita a dejarnos llevar por esta nueva vuelta de tuerca a la trama que se torna aún más compleja gracias a nuevos viajes en el tiempo y paradojas.

La historia de Aftermath presta especial atención a aquellos luchadores propios de la licencia que se han ido añadiendo al juego a través del Kombat Pack y de la expansión, de ahí que podamos controlar a guerreros como Nightwolf, Sindel o Shao Kahn pero no a ilustres invitados como Joker o Terminator. Mención especial merecen Fujin y Sheeva, dos flamantes incorporaciones que nos han dejado unas estupendas sensaciones.

Por un lado, el Dios del Viento es un combatiente veloz, que encadena ataques con facilidad y cuyos movimientos aéreos nos permiten caer sobre nuestros oponentes con dureza. Su tiro con ballesta resulta muy difícil de esquivar, siendo especialmente efectivo para llegar a nuestros oponentes cuando han salido de nuestro radio de acción. Por otro, la Reina de los Shokan es toda una especialista en los agarres y temible en las distancias cortas, cuando es capaz de asestar golpes muy contundentes. Algunos de sus trucos como el devastador pisotón pueden provocar estragos en la arena de combate si aprendemos a realizarlos en el momento preciso.

Pero las novedades no acaban aquí, ya que los chicos de NetherRealm Studios no han querido despedirse de Mortal Kombat 11 sin mantenerse fieles a su tradición e introducir un nuevo guiño a la cultura popular. De esta forma el policía cibernético más famoso de la historia del cine pasa a formar parte del elenco del juego de la mejor manera posible, ya que el actor Peter Weller -quien diese vida a RoboCop en las dos primeras películas de la franquicia- ha prestado sus rasgos y su voz para que la recreación del personaje rindiese el debido tributo a este icono del celuloide. Como os podréis imaginar, el estilo de lucha del agente Murphy tiene muy en cuenta su complexión y armamento, de ahí que tenga sobrados recursos para resistir una considerable cantidad de daño y pueda alcanzar a su contrincante a gran distancia utilizando ataques con proyectiles.

Coincidiendo con el lanzamiento de Aftermath aquellos que ya dispongan de una copia de Mortal Kombat 11 podrán descargar una actualización gratuita que incluye nuevos brutalities para los diferentes personajes así como varios escenarios que han debutado en el modo historia de la expansión, tales como la Fortaleza de Kronika, la Cámara de Almas, el Pozo de la Muerte y el RetroKade, un entorno que homenajea los orígenes de la saga proyectando fondos pixelados y sintonías pertenecientes a los primeros juegos. Todos ellos tendrán sus propios fatalities de escenario.

A esto hay que sumarle un buen repertorio de frases con las que los nuevos luchadores tratarán de amedrentar a sus rivales -así como sus correspondientes réplicas- y skins. Por último, mencionar el regreso de los simpáticos Friendships, algo así como el contrapunto de los fatalities con los que en vez de mutilar a tus adversarios una vez han sido vencidos puedes certificar tu victoria de una manera mucho más cómica. Algunos son más divertidos que otros pero ver a Scorpion abrazando a un enorme oso de peluche o a Noob Saibot saltando a la comba no tiene desperdicio.

Mortal Kombat 11: Aftermath supone una llamada de atención para seguir disfrutando de una entrega que ha ido sumando contenidos hasta convertirse en un rival prácticamente imbatible en muchos aspectos. Es cierto que el coste de esta expansión (39,99€ como descarga digital) o el bundle que incluye el Kombat Pack (49,99€ también en digital) puede antojarse algo elevado para aquellos que ya se hicieron con el juego original, que sigue dándonos razones suficientes como para seguir exprimiéndolo a conciencia sin necesidad de adquirir elementos adicionales por muy disfrutables que sean. Una duda razonable que sin embargo no deberían tener los aficionados que lleven tiempo aguardando el momento adecuado para hacerse con un título sobresaliente y cuya edición definitiva era, como diría Kronika, sólo cuestión de tiempo. ¡A luchar!

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