Territorio Lovecraft: reflexión sobre las dos caras del terror

Atticus Black, un chico de 25 años que al enterarse que su padre ha desaparecido inicia un búsqueda junto a su tío George y su amiga Letitia por Estado Unidos durante los años 50. En este recorrido los tres se enfrentarán al racismo de la América blanca y los espíritus malignos de las historias de H.P. Lovecraft.

Lo primero que pensé al leer la sinopsis de Territorio Lovecraft (no he tenido el placer de leer el libro de Matt Ruff) fue que no tenía yo muy claro cómo iban a adaptar el universo y la ideología de H.P. Lovecraft a una serie protagonizada por afroamericanos y encima en los años 60.

Por decirlo suavemente: el maestro del horror cósmico padecía de dos enfermedades: la misoginia y el racismo, hasta el punto de que a uno de sus gatos le puso el irrespetuoso nombre de “nigger-man”. Según escribe Michel Houellebecq en Contra el mundo, contra la vida, su libro dedicado a HPL, “su sistema de valores es totalmente opuesto al nuestro. Racista congénito, abiertamente reaccionario, glorifica las inhibiciones puritanas y juzga repelentes las manifestaciones eróticas”. Y remata el testimonio de la que fue su esposa entre 1924 y 1926, en su biografía del autor en el que afirma que “el cruce casual en las calles con trabajadores de razas minoritarias hacía que se pusiera lívido de ira y odio”.

La serie de HBO es perfectamente consciente de esto, de hecho te lo recuerda casi en los primeros minutos de serie, y lo aprovecha para establecer una de las preguntas que rondan la serie, una cuestión casi metanarrativa: ¿Hasta qué punto autor y obra va interrelacionados? ¿Hasta que punto es incompatible disfrutar del viaje fantástico que ofrecen los mitos de Cthulhu con la conciencia de que esa persona esas creencias tan crueles y equivocadas? Porque tan cierto es que H.P. Lovecraft era racista, como lo es que sin él los relatos de horror y ciencia ficción no serían iguales. El protagonista es consciente de que el autor de esos libros le hubiera despreciado, probablemente hubiera temblado de ira al verle con uno de sus libros… Pero esas historias a la vez son un escape. Territorio Lovecraft también va sobre quitarles el control de la narrativa a ese tipo de personas: sí, tu obra está en el mundo, y voy a quitarte el derecho a decidir sobre su significado y darle completamente la vuelta.

Y la serie puede plantearse esto porque tiene clara una cosa: es más terrorífico un sheriff racista con demasiado tiempo libre en sus manos en un pueblo perdido de Estados Unidos que Cthulhu o todo un ejército de shoggoths. El terror es un dominio completamente humano, las criaturas de Lovecraft podrían estar llenas de viscosidades, ojos, tentáculos… pero el lleno de odio era él, no los primigenios.

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