Los 10 personajes de Sean Connery por los que siempre le recordaremos

Sir Sean Connery llevaba retirado del cine desde el año 2003, decisión que tomó tras el varapalo de crítica y público de la que sería su última película, La Liga de los Hombres Extraordinarios. El actor, que jamás llegó a entender del todo aquel grotesco proyecto, advirtió que el negocio había cambiado y se negó a seguir aceptando papeles en producciones banales y palomiteras que manchasen su envidiable trayectoria cinematográfica.

Connery fue, sin duda alguna, el icono de la masculinidad del siglo XX. Para su papel como el agente 007, que repitió en nada menos que seis películas, supo explotar su carismática presencia y esa elegancia implícita cada vez que se abrochaba el esmoquin o se encendía un cigarrillo mientras se presentaba como “Bond, James Bond”. Lejos de encasillarse, el escocés siguió prosperando en su carrera profesional a base de trabajar con grandes cineastas como Alfred Hitchcock, Jean-Jacques Annaud, Steven Spielberg o Brian de Palma, cuya colaboración en Los Intocables de Eliot Ness le reportó su único premio Oscar.

Sus personajes, que han incidido de una manera u otra en varias generaciones, son el verdadero legado de una leyenda del cine. Un intérprete al que aquellos que trabajaron con él le desean que esté donde esté, haya un campo de golf.

A continuación, repasamos los sujetos más emblemáticos a los que dio vida en la gran pantalla.

James Bond – Saga 007

El magnetismo que irradiaba Connery en el papel del agente secreto encandiló a los fans del personaje, que le consideran el mejor de cuantos han dado vida al personaje. Un espía tan astuto y pícaro que era capaz de salir airoso de los peores aprietos con la misma facilidad con la que seducía a cualquier belleza que se cruzaba en su camino. Protagonizó seis películas: Agente 007 contra el Dr. No, Desde Rusia con amor, James Bond contra Goldfinger, Operación Trueno, Sólo se vive dos veces y Diamantes para la eternidad.

Mark Rutland – Marnie la ladrona

Hitchcock también supo sacar partido al arquetipo de galán que marcó los inicios de la carrera cinematográfica de Sean Connery. El Mark Rutland de Marnie la ladrona guardaba muchas semejanzas con el Bond que dio fama al actor. Un seductor de aire despreocupado pero de inteligencia viva que no cejaba en su empeño de desentrañar el origen de los traumas más profundos de su nueva secretaria, una embustera dominada por sus hábitos delictivos.

Zeta – Zardoz

Por mucho que hoy en día el atuendo de Connery nos saque los colores, lo cierto es que Zardoz está considerada como una extravagancia de culto entre los amantes de la ciencia ficción. Un relato postapocalíptico y con tintes filosóficos en el que el actor interpretaba a Zeta, un exterminador que se rebelaba contra su dios y se adentraba en sus dominios para desvelar qué había más allá del sendero de baldosas amarillas. Fantasía delirante y gran exponente de la cultura pop.

Daniel Dravot – El hombre que pudo reinar

John Huston cerró la edad dorada del cine de aventuras con una cinta sublime que tuvo a Sean Connery y Michael Caine como principales protagonistas. Más allá de la excelente sintonía entre los dos intérpretes, Connery demostró que su registro interpretativo era mucho más rico de lo que sus primeros trabajos reflejaban. Una aguda crítica al colonialismo que destacó por su excelente reparto y su mejor dirección artística.

Robin Hood – Robin y Marian

Sean Connery interpretó a todo un mito del cine en una película en la que compartía cartel con Audrey Hepburn, con quien hacía una deliciosa pareja. La cinta hacía hincapié en el reencuentro de los dos amantes cuando Robin Hood regresaba de las Cruzadas tras luchar junto al rey Ricardo Corazón de León sólo para descubrir que nada volvería a ser como antes. Un relato conmovedor en el crepúsculo del mayor forajido de todos los tiempos.

Juan Sánchez Villalobos Ramírez – Los Inmortales

Resulta curioso que Sir Sean Connery, un escocés de pura cepa, contase con un seudónimo tan hispánico en una película ambientada precisamente en su tierra natal. Este espadachín, que había sido Espadero Mayor del rey Carlos I de España, era un inmortal que aceptaba tomar a Connor como aprendiz a fin de revelarle los secretos de aquellos que eran como él. Ramírez fue uno de los personajes más divertidos del actor, tanto por los excesos de su atuendo como por su socarronería. Repitió en la secuela de la cinta.

Fray Guillermo de Baskerville – El nombre de la rosa

La adaptación al cine de la novela homónima de Umberto Eco sigue siendo uno de los retratos más certeros y fascinantes del oscurantismo medieval. Tenebrosa y enigmática, la cinta de Jean-Jacques Annaud es un clásico atemporal que contó con Sean Connery como principal protagonista. En ella interpretaba a un sagaz fraile franciscano que viajaba junto a su joven discípulo a una recóndita abadía en el norte de Italia para investigar los misteriosos crímenes que allí habían tenido lugar.

Jim Malone – Los intocables de Eliot Ness

Incluso un noble idealista como Eliot Ness necesitó de un policía de la vieja escuela para poner en jaque al crimen organizado de Chicago durante la Ley Seca. El temple y la veteranía de los que hacía gala Jim Malone le convirtieron en el personaje más interesante de este clásico de Brian de Palma, que tuvo a Sean Connery como secundario de lujo. Su impecable labor le granjeó el primer y único Oscar de su carrera.

Henry Jones – Indiana Jones y la última cruzada

Para la tercera entrega de las aventuras de Indiana Jones la dupla George Lucas / Steven Spielberg tuvo la brillante idea de introducir al padre del intrépido arqueólogo en sus correrías por medio mundo. Severo y obstinado, Henry Jones se convirtió en el perfecto contrapunto de un Indy que lo único que compartía con su progenitor era su sed de descubrimiento. La química entre Sean Connery y Harrison Ford fue inmediata, regalándonos algunas de las escenas más divertidas de la saga.

Marko Ramius – La caza del Octubre Rojo

La primera vez que el agente Jack Ryan dio el salto al cine lo hizo de la mano de un reparto espectacular, que incluía nombres como Alec Baldwin, Scott Glenn, Sam Neill y por supuesto Sean Connery. El escocés se metió en la piel del comandante de un sofisticado submarino nuclear de la Unión Soviética que decidía desertar y entregar este arma revolucionaria a los Estados Unidos, a fin de garantizar el equilibrio de poder entre las dos potencias y evitar una más que probable Tercera Guerra Mundial. Un personaje único para la mejor adaptación de cuantas se han hecho de las novelas de Tom Clancy y una de las películas imprescindibles de la década de los noventa.

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