Análisis de Twogether: Project Indigos – Escape Room para dos

Con el apoyo de la iniciativa PlayStation Talents dedicada al desarrollo de la industria del videojuego en España el estudio madrileño Flaming Llama Games se presenta en sociedad con un título de puzles y plataformas en tercera persona que pondrá a prueba nuestras dotes de observación e ingenio.

Twogether: Project Indigos nos introduce en las instalaciones de Hexacells, unos laboratorios donde se realizan experimentos clandestinos con niños que manifiestan asombrosos poderes sobrenaturales. Serán dos de ellos los que, aprovechando la activación de un protocolo de emergencia en el recinto, inicien una improvisada fuga en la que la combinación de sus habilidades únicas se antojará esencial si aspiran a salir con vida de tan mortífera Escape Room.

A lo largo de la partida asumiremos el control de Rafi y de Sam, que podremos ir alternando con tan sólo pulsar un botón. Mientras que la primera domina la telequinesis y puede mover objetos desde cierta distancia, el segundo es capaz de teletransportarse a cualquier lugar al que previamente haya arrojado un Cubo de Rubik que utiliza como baliza.

Si bien en los primeros compases de la aventura es posible superar los primeros obstáculos utilizando estos poderes de manera independiente, no tardaremos en hacer frente a rompecabezas más complejos cuya resolución está supeditada a la cooperación. Por ejemplo, podremos hacer que Rafi utilice los contenedores dispersos por los escenarios para elevar al muchacho hasta un punto desde el que pueda arrojar su cubo al interior de un área de interés, o que Sam atraviese una red de láseres para accionar un determinado mecanismo que despeje el camino a su compañera.

Todos y cada uno de los retos a los que nos enfrentaremos requerirán examinar los escenarios en busca de cualquier elemento que podamos manipular, ya sean interruptores o bloques móviles, y que nos posibiliten sortear las múltiples trampas o avanzar hasta la siguiente sala. La dificultad es muy progresiva, de ahí que los enigmas más intrincados se concentren en la recta final del juego.

Es una lástima que justo cuando Twogether: Project Indigos comienza volverse más desafiante, el título acabe de forma tan abrupta. Es cierto que sus creadores nos habían avisado a través de su título de que nos encontrábamos ante el primer capítulo de una aventura que se irá ampliando progresivamente, sin embargo el hecho de que se pueda superar en algo más de una hora penaliza la propuesta en diferentes aspectos, empezando por la excesiva concreción de la fórmula escogida.

Estamos ante un punto de partida que se ciñe a unas mecánicas muy determinadas, y aunque en términos generales funcionan muy bien, no pueden disimular ser algo limitadas y carecer de la evolución de la que sí hacen gala otras obras como Portal que a buen seguro habrá servido de inspiración a Flaming Llama Games a la hora de dar forma a su universo.

Con tan sólo un puñado de niveles a nuestra disposición no sería justo acusar a sus desarrolladores de falta de ideas, pero sí de no haber atesorado el suficiente margen como para explorar nuevas posibilidades jugables.

La vertiente narrativa también se ve reducida a la mínima expresión, pues sólo en momentos muy puntuales tendrá lugar alguna conversación entre los protagonistas que nos aporte información sobre su pasado o personalidad. Ambos forman un tándem de lo más singular y nos hubiese gustado profundizar más en su quebradiza relación.

Todos sus diálogos se muestran en pantalla a través de cuadros de texto acompañados de ilustraciones, todas ellas de gran calidad y buena muestra del talento artístico que opera entre bambalinas. De hecho, las cinemáticas con las que el capítulo abre y cierra están confeccionadas con artworks de excelente factura.

En lo que se refiere al apartado técnico Twogether: Project Indigos cuenta con un acabado gráfico notable para una producción de estas características. Los escenarios se han cuidado mucho y su estética tecnológica contribuye a crear una identidad visual que se sostiene de principio a fin.

Como contrapunto, el rendimiento del juego sufre en determinados tramos de la aventura. En concreto, cuando nos desenvolvemos en los entornos de mayor amplitud, donde la fluidez se resiente de manera significativa. A esto hay que sumarle otros inconvenientes asociados a la jugabilidad, como cierta sensación de ingravidez a la hora de realizar los saltos o la imprecisión al interactuar con las palancas y mecanismos de menor tamaño.

También sería conveniente revisar el sistema de guiado de los personajes, pues a pesar a contar con un botón para llamar a nuestro compañero y que acuda a la posición en la que nos encontramos, el personaje acostumbra a quedarse bloqueado en el quicio de una puerta o en cualquier otro recodo, obligándonos a asumir su control y dirigirlo manualmente.

Conclusión

La ópera prima de Flaming Llama Games nos ha resultado muy entretenida, pues hemos de reconocer tener predilección por aquellas experiencias que nos instan a estrujarnos los sesos con toda una sucesión de pruebas en las que la pericia a los mandos queda en un discreto segundo plano. Por desgracia su punto de partida resulta ser extremadamente breve, y nos deja con la sensación de que apenas se ha rascado la superficie de un título cuya fórmula pide a gritos mayor variedad y complejidad. Tal vez el episodio 2 nos confirme que sus responsables guardan varios ases bajo la manga.

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