Análisis de Wukong – La leyenda del Rey Mono

Durante el último año hemos visto cómo el catálogo de PlayStation Talents engrosaba con títulos muy diversos que se han dejado inspirar por la cultura oriental. Es el caso de obras como Jade’s Ascension, Itadaki Smash o el reciente Nuclear Corps, propuestas que se confeccionaron atendiendo en mayor o menor medida a sus referentes estéticos y sus mitos. En el caso de Wukong, el estudio catalán A Tale of Games se sumerge en la cautivadora historia del Rey Mono y su bastón mágico para dar forma a una aventura de acción y plataformas en 3D apta para todo tipo de públicos.

Bien es cierto que su premisa es un tanto vaga, basta con decir que el protagonista ha perdido sus tesoros por echarse una siestecita sobre su nube y ahora no le queda más remedio que bajar a tierra firme para recuperarlos uno a uno. En su pequeña aventura explorará diversas áreas en busca de estas reliquias mientras sortea múltiples obstáculos y hace frente a criaturas muy variopintas.

Los ocho escenarios que componen su viaje se pueden dividir en dos tipos: entornos naturales como bosques o cuevas y templos repletos de trampas. Todos ellos son sumamente lineales, pero exigen estar muy atentos a cualquier pasadizo secreto o recoveco que pueda ocultar los preciados pergaminos y los dragones de jade a los que debemos echar el guante.

Nuestro personaje no carece de recursos para salir airoso de cualquier entuerto. En primer lugar, podrá ejecutar un ataque en forma de torbellino con el que eliminar a sus adversarios o devolver los proyectiles a aquellos que tienen por costumbre dispararnos desde lejos. Por otro lado, es capaz de arrojar su bastón para golpear a sus objetivos justo antes de que vuelva a sus manos, lo cual también resulta de gran utilidad para activar mecanismos a distancia.

Aunque pasaremos buena parte del tiempo quitándonos enemigos de encima también deberemos dar fe de nuestra habilidad con el mando sorteando obstáculos con agilidad, ya sea brincando entre plataformas móviles o evadiendo otros peligros como bolas de pinchos o rocas. Para ello también nos será de utilidad el botón de esquivar, con el que nos moveremos en cualquier dirección a gran velocidad para evitar colisiones.

La fórmula no es ni mucho menos original, pero está bien ejecutada y resulta de lo más entretenida. Además la dificultad es moderada por lo que el juego puede ser disfrutado tanto por adultos como por los más pequeños de la casa. Sólo en ciertas secciones de plataformas hemos notado que la coordinación de los saltos se ha tornado más exigente de lo habitual, requiriendo algo más de paciencia para superarlas.

Cabe decir que Wukong no cuenta con un tutorial, y aunque sus controles son lo suficientemente sencillos como para desenvolvernos con presteza, en ciertos puntos hubiese sido conveniente incluir algún texto informativo para clarificar al jugador ciertas mecánicas. Por ejemplo, en uno de los niveles se despliegan plataformas que cambian de posición para posibilitarnos el avance, y aunque en un principio parecía que se desplazaban de manera automática como tantas otras era nuestro bastón el que al ser lanzado provocaba tal efecto. Una nadería pero hemos de reconocer que nos desconcertó.

Si bien el título puede finalizarse en algo más de una hora, nos llevará algo más de tiempo completarlo al cien por cien. En este sentido hay que advertir que a menos que tengamos en nuestro poder un número determinado de tesoros no podremos acceder al siguiente nivel, por lo que más nos vale tener los ojos bien abiertos y ser meticulosos a la hora de escudriñar cada fase. En caso contrario no nos quedará más remedio que repetir zonas ya recorridas, lo cual también puede entenderse como una pequeña argucia del estudio para dilatar la durabilidad de su obra.

En lo que respecta al apartado gráfico Wukong se ve realmente bien, con texturas bien definidas y modelados notables para una producción de estas características. Todo ello enriquecido con unos diseños coloristas y un estilo desenfadado que le sientan de maravilla e invitan a disfrutar de las correrías del Rey Mono.

Al buen acabado visual del título le acompaña una jugabilidad bien optimizada y animaciones fluidas en las que tan sólo hemos echado en falta ese doble salto tan usual en el género del que aquí se prescinde. En lo técnico también cumple y no hemos encontrado problemas de importancia más allá de algunos errores asociados a los límites de los escenarios, momentos en los que hemos atravesado alguna superficie sólida o hemos caído por un precipicio quedándonos suspendidos en el aire y sin poder retomar la partida desde el punto de control.

CONCLUSIÓN

Lo nuevo de A Tale of Games ha resultado ser uno de los títulos más convincentes que hemos podido disfrutar de cuantos se han beneficiado de la iniciativa de PlayStation Talents. Una aventura divertida de principio a fin y que tiene personalidad, a la que sólo le hubiésemos pedido arriesgar un poco más. Concluye de manera muy abrupta, carece de narrativa y ha preferido omitir los jefes finales. Aun así, el encanto que atesora es innegable.

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