¿Qué pasaría si…? fuese una serie de Star Wars

El pasado verano Disney+ lanzaba ¿Qué pasaría si…?, una serie de animación de excelente factura que replanteaba algunos de los eventos más importantes del universo cinematográfico de Marvel. A lo largo de sus nueve episodios fuimos testigos de cómo un reverso oscuro del Doctor Extraño utilizaba sus poderes para alterar el tiempo y evitar la muerte de su amada, de qué hubiese pasado si el escudo del Capitán América acabase en las capaces manos de la agente Carter o si T-Challa y no Peter Quill se conviertiese en Star Lord.

La fórmula no es nueva, ya que han sido muchos los autores de cómic que han retorcido las historietas más icónicas de editoriales como Marvel o DC en pos de crear divertidas versiones alternativas de los héroes y villanos más populares. Por esta razón no resulta descabellado pensar que el planteamiento pueda trasladarse a otras licencias que acumulan cientos de miles de seguidores como Star Wars, también bajo el paraguas de la compañía del ratón Mickey.

La franquicia concebida por George Lucas cuenta con multitud de escenas memorables, giros sorprendentes e infinidad de decisiones que determinaron el papel que jugarían los personajes más destacados en la trama. De ahí que en ocasiones no hayamos podido evitar fantasear con cómo se hubiese desarrollado la saga si algunas de las secuencias más célebres se hubiesen escrito de manera diferente.

Sólo queda preguntarse ¿qué pasaría si…?

Si Anakin hubiese preferido quedarse con su madre

Qui-Gon Jinn no tardó en ver el potencial que atesoraba el pequeño Anakin, de ahí que estuviese seguro de que su encuentro lejos de ser fortuito estaba predestinado. Una vez liberado del yugo de Watto, el maestro jedi le ofreció un sitio en la nave con el objetivo de llevarlo a Coruscant y presentarlo al Consejo, con el firme convencimiento de que el muchacho debía ser adiestrado en los caminos de la Fuerza. Consciente de las dudas del niño, su madre Shmi Skywalker le instó a no tener miedo y a elegir libremente.

A tenor del fuerte vínculo entre ambos, tampoco nos hubiese extrañado que Anakin prefiriese permanecer en Tatooine con tal de cuidar de ella, desestimando la idea de convertirse en caballero. Con el dinero obtenido por la venta de la vaina de carreras el chico podría haber montado un taller de reparaciones con el que sacar partido a sus conocimientos de mecánica o algún otro próspero negocio como una granja de humedad. De hacerlo, habría quedado al margen del devenir de la guerra y el Emperador se habría quedado sin su más poderosa herramienta para conquistar la galaxia. Claro que sin su intervención, tal vez la Orden Jedi nunca habría advertido la siniestra identidad del Canciller Palpatine.

Si Amidala no hubiese iniciado el romance con Anakin

La relación que mantuvieron ambos personajes entre los filmes El ataque de los clones y La venganza de los Sith resultó clave en el desenlace de los tres primeros episodios de la saga y plantó las semillas que todo cuanto sucedía en la trilogía clásica. Sin embargo, a muchos fans les sigue resultando incomprensible que una senadora tan juiciosa y abnegada como Padmé Amidala se dejase llevar por un romance juvenil en tiempos de guerra.

Si el personaje de Natalie Portman no hubiese cedido ante las insinuaciones de Anakin, al malévolo Palpatine le hubiese costado mucho más manipular al jedi. No olvidemos que fue el miedo a perder a su amada lo que condujo a Skywalker al lado oscuro, siendo además su muerte lo que acabó por anclarlo al pesado traje de Darth Vader. También debemos considerar que sin la unión de ambos amantes el nacimiento de Luke y Leia no se habría producido, lo que borraría de un plumazo las historias que tan bien conocemos.

Si Mace Windu hubiese destruido a Palpatine

Aunque parezca mentira ni siquiera los más sabios y poderosos de los jedi se percataron de la presencia del Lord Sith que orquestaría su destrucción. Cuando el Canciller reveló su verdadera naturaleza a Anakin convencido de poder manipularlo, el caballero decidió delatarlo ante el maestro Windu que trató de destruirlo a sabiendas del peligro que entrañaba su mera existencia.

Sólo la intervención del propio Skywalker propició que un desfigurado Palpatine saliese con vida del duelo y pusiese en marcha la última fase de su malévolo plan. Si el recién nombrado caballero hubiese respetado la decisión de su superior, las cosas habrían sido muy distintas. El Lado Oscuro hubiese sido erradicado y la guerra habría acabado de un plumazo, reafirmando la soberanía de la República. No hubiese habido Imperio Galáctico y la Orden Jedi habría prevalecido, dando pie a una nueva era de paz que tal vez y sólo tal vez hubiese apaciguado los demonios de Anakin.

Si el tío Owen hubiese dejado a Luke abandonar Tatooine

Mientras el joven Luke Skywalker soñaba con abandonar la granja familiar para explorar la galaxia, su viejo tío Owen hizo todo lo posible por retenerle en el desolado Tatooine. A sabiendas de que el chico había heredado las inquietudes de su padre y temiendo que siguiera su senda tenebrosa, el campesino instó a su sobrino a permanecer en la propiedad para ayudar en la próxima cosecha. Si Owen Lars hubiese permitido que el muchacho ingresase en la escuela de pilotos, lo más probable es que Skywalker hubiese seguido los pasos de su amigo de la infancia, Biggs Darklighter.

Tal y como se relata en el segundo volumen de Star Wars Imperio, Biggs logró convertirse en piloto cursando los estudios en la Academia imperial. Tras comprobar los estragos que las fuerzas del Emperador causaban por toda la galaxia, Darklighter decidió desertar con algunos miembros de su escuadrón para unirse a la Rebelión. De haberse alistado es probable que Luke Skywalker hubiese tenido que enfrentarse a la misma decisión, tomando partido por la “escoria rebelde” o por el contrario convirtiéndose en el mejor piloto a los mandos de un Tie Fighter.

Si Han Solo no hubiese participado en la batalla de la Estrella de la Muerte

Al contrabandista más carismático de la galaxia no le faltaron ganas de dar la espalda a la causa rebelde y utilizar su recompensa por el rescate de la princesa para saldar su deuda con los Hutt. Sólo las miradas suplicantes de Leia, la pasivo agresividad de Luke y los gruñidos de Chewbacca le convencieron de hacer lo correcto y participar en el asalto a la Estrella de la Muerte.

Su aparición in extremis propició que Skywalker tuviese tiempo de lanzar sus misiles. De otro modo, el caza pilotado por Vader le hubiese derribado antes de alcanzar el blanco, dando al traste con la incursión y salvando la estación espacial. Con semejante poder de destrucción en manos del Emperador, nada habría evitado que el Imperio Galáctico subyugase a sus enemigos.

Si Yoda se hubiese negado a entrenar a Luke

Habría resultado cuanto menos plausible que el venerable maestro que antaño se negara a que el pequeño Anakin fuese adiestrado como jedi también se hubiese desentendido de su hijo Luke, por muchas ganas que tuviera de hacer las cosas bien. Pese a sus reticencias, Yoda acabó confiando en el criterio de Obi-Wan Kenobi y entrenando a Skywalker en los pantanos de Dagobah.

Si el fracaso en la prueba de la Cueva del Lado Oscuro le hubiese hecho reconsiderar su postura, Luke jamás habría conseguido explotar sus habilidades y no se hubiese convertido en caballero. La Rebelión habría perdido un activo muy valioso y es probable que ni el rescate de Han en el Palacio de Jabba ni la batalla de la luna de Endor hubiesen acabado como todos recordamos.

Si Luke hubiese aceptado la proposición de Darth Vader

La lucha de sables entre Vader y Luke en Ciudad Nube concluía de forma dramática cuando el sith revelaba al maltrecho aprendiz de jedi que él era su verdadero padre, desmontando la historia del viejo Ben en la que acusaba al villano de haber traicionado y asesinado a su progenitor. Las intenciones del otrora Anakin Skywalker no se limitaban a torturar al muchacho y a desacreditar al que fuese su mentor. Su discurso implicaba una oferta, la de unirse a él para dominar la galaxia juntos.

Aunque en El Imperio Contraataca Luke prefería arrojarse al vacío antes de aceptar la propuesta, nos preguntamos qué hubiese pasado si en un arrebato de resentimiento provocado por la mentira del maestro Kenobi el protagonista hubiese aceptado su oscuro destino y tomado la mano tendida de su oponente. Mucho se ha escrito sobre la espinosa relación entre Darth Vader y el Emperador Palpatine y sobre los planes del caballero para derrocar al tirano y convertirse en el amo y señor del Imperio Galáctico. Para perpetrarlos hubiese necesitado ayuda, y nadie mejor que su propio hijo tras haberlo instruido adecuadamente en los preceptos del Lado Oscuro de la Fuerza.

Si Darth Vader hubiese dejado morir a Luke

La redención del malvado Darth Vader supuso la muerte del Emperador a costa de su propia vida, un último acto de sacrificio que no sólo salvó a su hijo sino que también cumplió la profecía de aquel que traería de nuevo el equilibrio a la Fuerza. Si el caballero sith no hubiese interferido en la ejecución de Luke a manos de Palpatine la Orden Jedi tampoco habría resurgido de sus cenizas. Al fin y al cabo, el destino del joven Skywalker era fundar la Academia de Yavin 4 en la que se formaría la nueva generación de estos defensores de la paz.

En todo caso, que Luke no lograse devolver a su padre al lado luminoso no habría afectado a la victoria de los rebeldes en la batalla de la luna de Endor, que conseguirían sobreponerse a la estratagema del Emperador gracias al liderazgo de Lando Calrissian y del resto de los héroes. Con la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte y la galaxia en pleno proceso de reconstrucción, tal vez el futuro de la saga hubiese pasado por otro de sus personajes clave: Leia Organa. Como dijo el maestro Yoda, “hay otro”.

Si Han Solo hubiese convencido a su hijo Ben

El momento más trágico de la nueva trilogía de Star Wars puso al legendario Han Solo frente a frente con su hijo Ben, convertido en el mortífero Kylo Ren. En un desesperado intento por recuperar a su hijo, el contrabandista apeló al muchacho que una vez fue y se ofreció a ayudarlo para paliar el conflicto que lo atormentaba. Fue entonces cuando el personaje encarnado por Adam Driver atravesó a su padre con su espada láser sellando su vínculo con el Lado Oscuro.

Si la lucha interna de Ben Solo se hubiese decantado del lado de la luz, hablaríamos del final prematuro del líder de los Caballeros de Ren. Su regreso a casa y su reencuentro con su madre, la general Organa, le habrían deparado un futuro muy distinto. De hecho, su adiestramiento podría haber discurrido en paralelo con el de Rey, con quien siempre mantuvo una conexión muy fuerte. Ambos hubiesen formado un tándem formidable capaz de acabar con Snoke y la Primera Orden, aunque a juzgar por los acontecimientos narrados en El ascenso de Skywalker la contienda no tardaría en aumentar la escala.

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