Análisis de Uncharted: Colección Legado de los Ladrones – Vuelta a la aventura

Han sido muchas las remasterizaciones que se han lanzado los últimos años en las consolas actuales. Juegos como Vanquish, Bayonetta, Gravity Rush e incluso las tres primeras entregas de la saga Uncharted han sido trasladados a las plataformas más punteras manteniendo intacta la fórmula que les hizo brillar pero beneficiándose de un hardware más avanzado con el que aportar ligeras mejoras de rendimiento y en el apartado visual.

Si bien muchos de ellos no pudieron disimular el paso del tiempo adoleciendo de algunas mecánicas anticuadas y gráficos muy por debajo de las propuestas más vanguardistas, de vez en cuando encontramos honrosas excepciones que siguen resultando tan atractivas como lo fueron el día de su lanzamiento.

Algunos podrán decir que la cuarta parte de las aventuras protagonizadas por Nathan Drake parte con ventaja, pues el salto generacional ha sido más suave. Sin embargo, seis años en una industria en constante progresión como la del videojuego es mucho más de lo que parece, por eso que la obra de Naughty Dog siga estando a tan alto nivel es sin duda mérito del estudio californiano.

Y no sólo hablamos de la espectacularidad de la experiencia, también de un sistema de juego que se mantiene fresco y que sigue siendo un referente para la competencia, al igual que esa narrativa in-game de la que beben títulos tan divertidos como el reciente Guardians of the Galaxy.

Uncharted: Colección Legado de los Ladrones se aprovecha del dulce sabor que dejó la honrosa despedida del aventurero para ampliar el catálogo de PlayStation 5 con una de las joyas de la corona de la división de entretenimiento de Sony. Y no viene sola, le acompaña El Legado Perdido, lo que iba a ser una expansión del anterior al estilo de The Last of Us: Left Behind y que fue creciendo en ambición hasta convertirse en un juego independiente en toda regla. Porque si bien el viaje de Chloe Frazer y Nadine Ross no se distanciaba de su antecesor a nivel jugable, lo cierto es que la pareja protagonista rezumaba complicidad. Casi tanto como el bueno de Nate y su hermano Samuel, que tampoco quiso perderse esta cita.

Gracias a sus elevados valores de producción, reconocemos que es una delicia volver a disfrutar de estas dos aventuras. En todo caso, también queremos mantener la cabeza fría y valorar cómo ha resultado el cambio de plataforma y qué aporta esta edición al jugador.

En primer lugar, advertiros que no existe un incremento de la carga gráfica notable. Las texturas y los efectos no han variado respecto a lo visto en PS4, y pese a que difícilmente decepcionarán es evidente que se trata de un apartado que ha permanecido casi invariable.

Otra cosa muy distinta es la fluidez, ya que el juego nos da la posibilidad de jugar a 60 o a 120 fps dependiendo de si optamos por el modo Rendimiento o Rendimiento +. El primero es el más equilibrado, ya que al contrario que su alternativa no sacrifica resolución para lograr que todo se mueva con inusitada agilidad. Las sensaciones son inmejorables, ya que el gameplay se beneficia enormemente de las prestaciones de la sobremesa de nueva generación. Al fin y al cabo, Uncharted plantea combates en los que prima moverse rápido, tiroteos que te obligan a rotar los 360 grados y en escenarios que ganaron en verticalidad. Por no hablar de las escenas más cinematográficas, en especial las persecuciones sobre vehículos que son puro deleite.

Hay una tercera opción llamada Fidelidad, que apunta a los 4K a cambio de mantener los 30 fps originales, pero por nuestra parte no creemos que una mayor nitidez justifique reducir drásticamente la tasa de fotogramas.

Hay otros aspectos que también sacan provecho a las capacidades de PS5 como la consabida desaparición de los tiempos de carga y el audio 3D, muy preciso y verdaderamente útil, ya que en los enfrentamientos hemos podido identificar de dónde venían las amenazas con mucha más eficacia evitando que nos cogieran por sorpresa. Sin duda, una de las mejoras que nos han dejado mejor sabor de boca.

Menos impresionantes resultan las funciones hápticas del DualSense, que se han explotado de manera muy superficial. Notamos cierta resistencia en los gatillos al disparar las armas, y también sentimos levemente los cambios del terreno, pero era una oportunidad perfecta para llevar estas percepciones un paso más allá. Al fin y al cabo, las secciones de exploración en el jeep lo tenían todo para sacar el máximo partido a esta tecnología, de ahí que nos resulte un poco decepcionante que no se haya invertido mayor esfuerzo.

En conclusión, Uncharted: Colección Legado de los Ladrones es un título imprescindible para aquellos que no llegasen a disfrutar de dos de los mejores juegos de PlayStation 4, si bien aquellos que ya los exprimieron no encontrarán muchos alicientes para adquirir esta edición aparte del mero hecho de volver a su fantástico universo. No hay extras, ni contenidos adicionales que proporcionen unas horas más de juego. Ni siquiera multijugador, pues únicamente tendremos acceso a las campañas principales. Sólo dos aventuras maravillosas cuya vigencia está fuera de toda duda.

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