‘Con amor, Victor’: una despedida demasiado rápida

La primera temporada de Con amor, Víctor fue todo un descubrimiento. Una serie honesta, fresca y bien construida. Un viaje de autodescubrimiento honesto, esperanzador y adorable. Un respiro dentro de la narrativa que rodea normalmente a las narrativas LGTBI+, mucho más tendente al drama intenso y en ocasiones al pesimismo.

La tercera temporada se ha encontrado con dos dificultades. La primera, que se aprecia claramente en la resolución de las tramas que no esperaban que esta tanda de episodios fuera a ser la última cuando planificaron la serie. Así, vemos resoluciones extremadamente rápidas y, en muchas ocasiones, un poco forzadas. Por ejemplo, la de Lake y su madre o la de Pilar con Félix. La segunda dificultad a sortear ha sido el «timing». Las comparaciones son odiosas y Heartstopper se estrenó hace nada dejándonos la sensación de habernos dado un abrazo calentito tratando temas muy similares.

Pese a todo la serie de Hulu ( que aquí podemos ver en Star/Disney+) sigue siendo una opción más que recomendable. Los personajes que pueblan Creekwood se han ganado un hueco en nuestros corazones televisivos a pulso y aunque las tramas adolezcan de cierta precipitación todavía plantean puntos de interés suficientes como para dejar buen sabor de boca.

Hasta siempre, Víctor. Ha sido un placer.

Con amor, Víctor está disponible en Disney+

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