Análisis Hitman 2, el arte del asesinato

Desde sus inicios la saga de IO Interactive ha sabido distanciarse de la competencia gracias a una propuesta distinta, llena de personalidad y mucho más detallista que las de tantos y tantos títulos que apuestan por el sigilo como el núcleo de su jugabilidad. El agente 47 lleva casi dos décadas demostrando que a la hora de eliminar a lo peorcito de la élite criminal no hay nadie que iguale su destreza, un asesino tan metódico como imaginativo que no para de reinventarse y que convierte cada nueva entrega en una oportunidad para perfeccionar un arte al que se ha entregado en cuerpo y alma.

Lo cierto es que más que una secuela, Hitman 2 constituye algo así como una segunda temporada de ese reboot lanzado en 2016 y que, una vez superada esa fallida apuesta por el formato episódico que no logró convencer ni a los fans ni a Square Enix, continúa los acontecimientos de aquel título y perfecciona una fórmula que a decir verdad ha logrado alcanzar la excelencia.

En esta ocasión el juego presta una mayor atención a la historia, la cual en capítulos anteriores se percibía como una mera excusa para enviar al protagonista a múltiples rincones del planeta en los que poner en práctica sus macabras habilidades. Basta con decir que por fin conoceremos detalles de lo más interesantes en torno al pasado de 47, descubriremos su vínculo con Lucas Grey y profundizaremos en la relación del asesino con Diana Burnwood, su fiel contacto en la Agencia y que tampoco se libra de tener un pasado marcado por la tragedia. Además, empezaremos a saber más de los planes de Providence, esa poderosa organización que dirige el mundo desde las sombras y que se convertirá en nuestro principal objetivo.

Que Hitman 2 haya vuelto a coger las riendas de su propia narrativa es una buena noticia y propicia que la aventura haya ganado interés, si bien será su inquebrantable compromiso con los pilares de la franquicia lo que hará las delicias de los aficionados. En primer lugar, a lo largo de los seis episodios que conforman la campaña visitaremos emplazamientos tan exóticos como las concurridas calles de Bombay, un bullicioso circuito de carreras en Miami o un pueblecito en mitad de la selva colombiana. Se trata de mapas abiertos con un diseño extraordinariamente intrincado, que exigen una total atención a la hora de explorarlos y que esconden un sinfín de oportunidades para aquellos que sepan detectarlas.

Los escenarios, muy diferentes entre sí, han sido cuidados hasta el más mínimo detalle. En todos ellos encontraremos herramientas que podremos utilizar para realizar determinadas acciones con las que acabar con nuestros objetivos, que normalmente son varios en una misma misión. De este modo una mera llave inglesa nos servirá para desprender una estatua que si jugamos bien nuestras cartas podrá caer sobre nuestro principal blanco, mientras que el contenido de una caja de matarratas podrá diluirse en cualquier bebida que pasará a ser una pócima letal para el desdichado que se la lleve a los labios.

Hay cientos de posibilidades, algunas nos facilitarán acabar la misión por la vía rápida y otras exigirán un mayor compromiso a cambio de potenciar la diversión. Seguir las numerosas tramas dispersas por el mapa y que podremos localizar aguzando el oído es sin duda la mejor manera de exprimir Hitman 2 al máximo, ya que nos darán las claves para realizar asesinatos de lo más originales. Podremos emular a Sweeney Todd y hacernos pasar por barbero para ofrecer un afeitado que nuestro mejor cliente jamás olvidará, reemplazar a un difunto para dar un susto de muerte a aquel que se acerque al féretro para presentar sus respetos e incluso ponerle el trabajo en bandeja a un competidor para que se ensucie las manos por nosotros.

No podemos olvidarnos de la encomiable capacidad de 47 para hacerse pasar por casi cualquier persona, un valioso recurso que explotaremos con frecuencia. Hacernos con el disfraz perfecto según la situación nos permitirá acceder a zonas hostiles sin levantar sospechas o entablar conversación con ciertos sujetos a fin de conseguir información o simplemente acercarnos a ellos y esperar la mejor oportunidad para silenciarlos haciendo uso de nuestras armas o los elementos del entorno. Por supuesto nuestra ropa no engañará a todo el mundo, de ahí que debamos esquivar a determinadas personas marcadas con un punto sobre su cabeza mezclándonos entre la multitud, gateando entre la vegetación o camuflándonos a plena vista.

En nuestra primera partida el juego nos propondrá activar algunas ayudas que aportarán fluidez a nuestra misión, por ejemplo a través de indicadores que nos facilitarán localizar aquellas áreas en las que podremos iniciar cualquiera de las cadenas de acciones con las que ejecutar esos asesinatos perfectos de los que hablábamos. Sin embargo, una vez vayamos ganando experiencia es recomendable prescindir de esta guía, pues el proceso de descubrir nosotros mismos las infinitas maneras de cumplir la misión resulta profundamente satisfactorio.

Como habréis podido imaginar, al igual que ocurría con su predecesor el atractivo de la fórmula de Hitman se basa en la rejugabilidad de los capítulos. Cada uno de ellos tiene decenas de desafíos por completar y que nos reportarán jugosas recompensas en forma de alijos secretos, disfraces y puntos de inicio. De esta manera podremos disfrutar de la partida desde nuevas perspectivas, pudiendo acceder sin apenas obstáculos a zonas que antes se antojaban inexpugnables o dando caza a nuestros oponentes tras la mira de nuestro rifle francotirador. Por supuesto este modelo es un arma de doble filo, ya que mientras los más entusiastas disfrutarán del título durante horas y horas dando rienda suelta a su creatividad, otros jugadores podrían no verse atraídos ante la idea de visitar una y otra vez los mismos lugares.

Por otro lado, lo nuevo del estudio danés invita a la comunidad a ser tan perfeccionista como el propio protagonista, superándose constantemente y tratando de ejecutar cada jugada con la máxima pulcritud. Una vez superemos un nivel, podremos revisar nuestra puntuación en base a la maestría que hayamos mostrado a la hora de acabar con nuestros blancos. El juego, por tanto, penalizará al jugador si en algún momento es captado por una cámara de seguridad y no ha tenido la precaución de borrar posteriormente las cintas de la sala de vigilancia, o por matar guardias a diestro y siniestro cuando no era realmente necesario. En cambio, aquellos que opten por noquear a sus rivales, esconder bien los cuerpos y ser tan sigilosos como para entrar y salir de un recinto sin que nadie haya percibido nuestra presencia o haya descubierto el asesinato podrán decir que se han convertido en ese asesino silencioso que todo aquel que juegue a Hitman debería aspirar a ser.

Estamos por tanto ante un título conservador, que sigue a pies juntillas la senda marcada hace un par de años pero que consigue refinar sus mecánicas al máximo. Encontramos algunas mejoras, por supuesto, como la incorporación de pequeñas ventanas que se abrirán para mostrarnos eventos relevantes en el transcurso de nuestra misión, dándonos información útil para proseguir con nuestras fechorías o simplemente permitiéndonos disfrutar de las fatales consecuencias de las mismas. También se han mejorado los derribos siempre que optemos por la lucha cuerpo a cuerpo o ciertos detalles de los escenarios muy a tener en cuenta como la disposición de los espejos, los cuales más de una vez nos han dejado vendidos ante un enemigo justo antes de pillarle desprevenido o han delatado las malas artes del protagonista frente a ese transeúnte despistado que estaba en el lugar equivocado y en el peor momento.

Muchos de estos añadidos también han sido implementados en los niveles de la primera temporada, de ahí que si en su día la adquirimos Hitman 2 nos dé la oportunidad de rejugarlos debidamente optimizados, algo que es muy de agradecer y que demuestra el esfuerzo de los desarrolladores por agradar a la comunidad.

A nivel técnico el título apenas ha variado, aunque por lo general sigue mostrándose muy sólido incluso en aquellos escenarios en los que debemos deslizarnos entre verdaderas muchedumbres. Sigue habiendo puntos mejorables, como los excesivos tiempos de carga, algunas animaciones, ciertas texturas que no están al nivel del resto o la expresividad de los personajes, que en ocasiones se antojan demasiado acartonadas. Sin embargo, muchas de estas carencias se disipan gracias a un apartado artístico sensacional, tan vistoso y colorido que es imposible no sentirse cautivado por cada una de las localizaciones que recorremos, siempre impacientes por descubrir qué se esconde tras cada esquina o cuál será la nueva etapa de nuestro viaje.

Sí nos ha sorprendido que la realización de las cinemáticas haya variado respecto a la primera parte, pues en esta ocasión debemos conformarnos con escenas donde una sucesión de imágenes acompañan a los diálogos y que, pese a su notable calidad, no pueden competir con esas secuencias en movimiento con las que nos deleitó la temporada anterior. Tal vez el calendario de lanzamientos no haya permitido a IO Interactive trabajar más en estos vídeos, o que simplemente el estudio haya querido emplear sus recursos en otros aspectos del juego más importantes, pero la verdad es que es una lástima sobre todo teniendo en cuenta que por fin la historia ha cobrado una mayor relevancia. Donde no encontramos apenas inconvenientes es en el apartado sonoro, donde la música sigue cumpliendo con creces y las voces siguen estando a un gran nivel. En inglés, eso sí, aunque con subtítulos en castellano.

Hitman 2 tiene una larga vida por delante gracias a un fuerte componente online dirigido a añadir paulatinamente nuevo contenido para el disfrute de la comunidad, que tendrá que esta muy pendiente de los objetivos escurridizos que semanalmente se darán cita en los enclaves que tan bien conoceremos. Además, vale la pena destacar el debut de un nuevo modo de juego llamado Ghost, un curioso multijugador a través del cual competiremos con otros jugadores en tiempo real para ver quién es el primero en salir victorioso. Podremos seguir los progresos de nuestro rival, quien aparecerá en pantalla difuminado y a modo de fantasma, si bien sus acciones raramente tendrán efecto en nuestra propia partida, lo cual no significa que no pueda acabar con nuestro blanco antes que nosotros. Se trata de una modalidad con cierto carácter experimental, y aunque hace gala de buenas ideas es probable que sólo lo sepan apreciar los fans más curtidos y devotos.

Por otro lado, vuelve Sniper Assassin y lo hace por todo lo alto. Se trata de un nivel único –se espera que con el tiempo lleguen más- que rompe con la fórmula tradicional, ya que nuestra movilidad será nula y simplemente tendremos que preocuparnos de disparar cuando sea preciso. La misión, ambientada en un lujoso palacio donde se celebra una boda, nos propondrá acabar con tres criminales y con su séquito de guardaespaldas, teniendo buen cuidado de abatirlos de manera que sus cuerpos queden perfectamente ocultos o utilizando diversos elementos del escenario para desencadenar el efecto deseado. Hacer explotar bidones de gas o desprender lámparas del techo son algunas de las opciones más obvias, pero hay más. Confesamos que nos ha gustado tanto que nos ha sabido a poco, y por supuesto no nos importaría que la franquicia recibiera una entrega en forma de spin-off centrada en esta modalidad, y más ahora que se nos da la posibilidad de jugarla acompañado.

Hitman 2 es un juego que hemos disfrutado mucho. Inteligente, divertido y que nos invita a profundizar en él tanto como queramos. Lo mejor de sus anteriores entregas sigue estando ahí, cada vez más y más pulido, y todavía hoy sigue sorprendiéndonos con nuevos destellos de originalidad. Buena muestra de ello es esa misión en la que desconocemos el aspecto de uno de los objetivos que nos han encomendado y que requerirá de una investigación previa para localizarlo. No es para todos los públicos, pero tampoco lo pretende, y aquellos que llevan años siguiendo las correrías de este tipo imperturbable y marcado con un código de barras en la nuca a buen seguro no se sentirán decepcionados.

4 comentarios

  1. Un gran juego. Los que lo critican son los fanáticos de los shooters donde se disparan cargadores enteros sin sentido y que no entienden que por más que Hitman tenga acceso a armas de gran calibre, aquí disparar debería ser el último recurso. Si compro Hitman es porque quiero sigilo, exploración e inmersión. para lo demás hay otros juegos.

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