Análisis de Pocoyó Party – Los pequeños también juegan

Si de algo puede presumir la serie producida por Zinkia Entertainment es de haber conquistado los corazones tanto de los más pequeños de la casa como de sus progenitores. Su propuesta, dirigida no sólo a divertir sino también a educar y a estimular a los niños en edad prescolar, lleva años sumergiendo a la audiencia en un sinfín de aventuras en las que Pocoyó y su pandilla dan continuas muestras de su dulce inocencia y su infinita curiosidad.

Como era de esperar este entrañable universo no iba a quedar limitado al formato televisivo, de ahí que el estudio Recotechnology haya querido trasladar el encanto de esta producción a los videojuegos con un título cuyas pretensiones se antojan muy similares a las de sus episodios. Pocoyó Party comprende diversos mini juegos pensados para que puedan ser disfrutados por jugadores de entre 3 y 5 años, por lo que se ha procurado dotar a estas pruebas de unas mecánicas sumamente sencillas.

A través de un vídeo introductorio seremos testigos de cómo un marcianito de lo más cascarrabias consigue robar a Pocoyó las invitaciones de su fiesta de su cumpleaños, una motivación más que suficiente para participar en los distintos desafíos y así recuperarlas. Son un total de seis, y nos instarán a bailar al son de la música, competir en carreras de abejas, apilar bloques de construcción, limpiar las ventanas de casa, sacar fotos a nuestros amigos y pescar con la caña.

Los desarrolladores han apostado por simplificar al máximo la jugabilidad y para ello han querido prescindir de los controles de dirección. Por esta razón, en ocasiones sólo hará falta pulsar un simple botón para realizar las acciones más básicas, como acelerar para ganar velocidad, seleccionar la pieza en concreto que queremos utilizar o tomar una fotografía. En otras, se potencia el uso del sensor de movimiento del Dualshock para que el control sea más intuitivo y que tareas como pasar el trapo sobre el cristal o lanzar el sedal se sientan más amenas.

Si bien es comprensible que la fórmula no precise del uso de múltiples botones para no frustrar a jugadores que están empezando a desarrollar sus habilidades con el mando, la manera en la que se interactúa con el juego a través del movimiento físico sí nos ha generado muchas dudas. Esto es debido a que el motion control no logra ser tan preciso como debería, y mini juegos que dependen enteramente del buen funcionamiento de este sistema como el de baile –una suerte de Guitar Hero infantil en el que debemos orientar el mando hacia arriba, hacia abajo, a la izquiera o a la derecha en el momento justo- acaben resultando engorrosos. 

Por otro lado, la variedad de las pruebas es de agradecer, como también lo es que el juego permita disfrutarlas individualmente o con más jugadores. En este sentido, nos ha extrañado que no todas ellas hayan sido diseñadas para la modalidad multijugador o para respetar el mismo número de participantes. Y es que mientras que en las carreras tienen cabida hasta cuatro jugadores, desafíos como el de la pesca estén restringidos a un máximo de dos. Tampoco que sólo en unos pocos esté integrado el modo libre, que no es más que una excusa para practicar todo el tiempo que queramos incluso tras superar todos los niveles de dificultad.

En todo caso, el título sabe muy bien cómo recompensar progresivamente a los más jóvenes según van superando retos. Estos premios tienen forma de cromos, que se irán añadiendo a un álbum, puzles e incluso varios capítulos de la serie que se podrán reproducir en un área dedicada a recopilar todos nuestros logros.

Donde Pocoyó Party destaca sobremanera es en el excelente uso de la licencia del niño del gorro azul. El diseño artístico de la obra no difiere un ápice del de la serie, siendo igual de minimalista y colorido. Siempre atento a no sobrecargar la pantalla de elementos que puedan distraer a los jugadores de lo que de verdad importa.

Aquellos que conozcan la producción disfrutarán de su buen humor, la música tan característica y de las constantes apariciones de Elly, Pato y el resto de la pandilla, sin los cuales este mundo habría quedado incompleto. También sabrán apreciar el uso de la voz del narrador a la hora de verbalizar todo cuanto ocurre en las cinemáticas, siendo además un recurso muy valioso a la hora de guiarnos por el juego y explicarnos en detalle sus mecánicas y opciones.

En definitiva, si estáis pensando en haceros con Pocoyó Party debéis tener en cuenta que va dirigido a un público muy específico. Es un título adecuado para todo aquel que esté empezando a divertirse con la consola, invitándole a compartir sus ratos de ocio electrónico con sus amigos o incluso con sus padres. Eso si, si no calculáis bien la edad os arriesgáis a que sus principales defectos se hagan más evidentes, como son cierta falta de inspiración en algunos mini juegos o una excesiva falta de desafío en varias de las pruebas. 

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