Canciones de La Movida con las que hoy se pondría el grito en el cielo

Desde finales de los setenta a mediados de los ochenta la sociedad española vivió una verdadera revolución cuyo ritmo fue marcado por una generación de artistas que, liberados del escrutinio del Régimen, decidieron desinhibirse y sacar toda la creatividad que llevaban dentro. Se trató de un movimiento transgresor, en el que los excesos y la extravagancia marcaron la pauta de la noche madrileña.

Para unirse a ella no hacía falta tener la voz de Nino Bravo o la presencia de Julio Iglesias. Todos podían aportar su granito de arena porque todo valía, desde temas tan delirantes como Bailaré sobre tu tumba de Siniestro Total o que se guaseaban de la actualidad política como Ataque preventivo de la U.R.S.S., interpretada por Polanski y el Ardor en plena Guerra Fría.

Tequila decía Salta, Olé Olé que No Controles y Alaska se limitaba a disfrutar Bailando. Grupos Enamorados de la moda juvenil y atormentados por la Chica de ayer. Hablamos de canciones que llevamos toda la vida tarareando y que consideramos hijas de su época, una de lo más prolífica y probablemente irrepetible.

Sin embargo, si lo pensamos bien, muchas de ellas de estrenarse hoy serían atacadas sin piedad debido a la incorrección de sus letras y a su carácter frívolo. Bombas de relojería con las que resultaría casi imposible lograr que nadie se sintiese ofendido y que se generase un revuelo monumental en esas redes sociales que parecen hechas de paja porque se incendian por menos de nada. Hace que nos preguntemos si en verdad cualquier tiempo pasado fue mejor. Vamos a ver algunos ejemplos.

Espiando a mi vecina – Un pingüino en mi ascensor

Este tema compuesto por José Luis Moro, si bien resultaba de lo más divertido, escandalizaría a más de uno debido ya que trata sin tapujos el ejercicio de voyeurismo de un jovencito en plena ebullición hormonal y que sueña con comprarse un telescopio sin mayor inquietud científica que espiar a su vecina de enfrente mientras se baña en la piscina. Su nueva perversión, que era a la vez la causa de su desvelo, su vicio inconfesable y conducta más reprobable. La letra, que podría servir de premisa para una comedia patria del estilo de la saga American Pie, no se cortaba un pelo al tildar la pose de la jovencita de “provocadora” y la invitaba a saludar al verano con su cuerpo serrano.

El Imperio Contraataca – Los Nikis

Tras varios años en los que la actualidad española ha estado marcada por la inestabilidad política y conflictos como el de Cataluña tal vez a muchos les escocería que cuatro chavales se juntasen para recordarnos que una vez fuimos un gran imperio en el que el sol no se ponía. Además de recordar viejos éxitos como las victorias de la Selección de baloncesto Los Nikis se atrevían a reivindicar la grandeza de España demandando un cambio porque “nuestros nietos se merecen que la historia se repita varias veces”. Nos quedamos con píldoras irrepetibles como “Los McDonalds están de vacas flacas, ha vencido la tortilla de patatas” o “En Las Vegas no hay blackjack, sólo se juega al cinquillo y la moda es en rojo y amarillo”. Ritmo y buen humor imperialista que no sentaría del todo bien ni dentro de nuestras fronteras ni al otro lado del charco donde no pierden la oportunidad de alimentar nuestra leyenda negra.

Devuélveme a mi chica – Hombres G

Todo un icono de los 80 que puede ser acusada de políticamente incorrecta desde muchos frentes. Tal vez porque la chica de marras no era una mercancía que se pueda devolver y cuya opinión sobre el asunto no parecía importar a nadie. O por la animadversión del protagonista de la canción hacia los niños pijos. Pero sin duda utilizar el término marica a modo de insulto le granjearía feroces críticas ante la sensibilización de buena parte de la sociedad hacia la lucha del colectivo LGTB. Claro que si hacemos caso de la entrevista que David Summers concedió a El Mundo la estrofa a la que hacemos mención no pasó desapercibida en la época. “Nos echaron de La Movida por pijos, por envidia y por no ser gays”, afirmaba el músico que revelaba que fueron acusados de homófobos.

Lo estás haciendo muy bien – Semen Up

Con semejante nombre era de esperar que el gran éxito del grupo vigués tuviese connotaciones bastante guarrindongas. Se trataba de un tipo que parecía disfrutar contando cómo le hacían una felación y que instaba a la persona en cuestión a aplicarse en su tarea. No hay mucho que comentar, si tenemos en cuenta lo explícito de una canción que empieza con “Ahora te debes callar y vas a saborear el exquisito manjar que pongo en tu boca” y continúa con lindezas como “mientras yo me concentro chúpala más adentro”. Sexismo en estado puro con el que las feministas se retorcerían entre polvos pica-pica. Claro que si escuchamos un poquito del reguetón que triunfa a día de hoy en los locales nocturnos tal vez el himno de Semen Up ya no sea tan irreverente como sus autores creían.

Quiero matar una chica – Dulce Venganza

La violencia de género es uno de los problemas sociales más acuciantes del panorama actual. Con los periódicos haciéndose eco casi a diario de sucesos tan violentos como trágicos, lo último que hace falta es una canción en la que un chico se levanta de la cama y comenta a su madre sin tapujos que lo que tiene entre ceja y ceja es matar a una chica tras haber sufrido un desengaño amoroso. Un tema que, dicho sea de paso, se limita a repetir este estribillo hasta la saciedad y sin preocuparse de arrojar algo más de luz sobre un asunto tan escabroso.

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