Análisis de TAPE: Unveil the Memories – Galicia oscura

No vamos a negar que cada vez que nos aventuramos en un título con el sello de PlayStation Talents nos invade cierta ternura. Al fin y al cabo no son más que el trabajo de estudios noveles que quieren hacerse un hueco en una industria cada vez más exigente supliendo su falta de destreza y exiguo presupuesto con mucho esfuerzo e ilusión.

Los resultados son dispares, si bien en algunos casos sus responsables logran sorprendernos con propuestas confeccionadas con inteligencia y atrevimiento, que sin pretender abarcar más de lo debido nos ofrecen una grata experiencia a los mandos y un puñado de horas de genuino divertimento.

Este es el caso de Tape: Unveil the Memories, la ópera prima de Black Chili Goat que no sólo cuenta con un montón de buenas ideas, sino también con un diseño acertado y una ambientación cuanto menos sugerente. Una aventura de corte narrativo en la que priman los puzles y la exploración, todo ello debidamente envuelto en un halo de misterio gracias a una historia que sabe mantener la intriga hasta el final.

El juego nos pondrá en la piel de Iria, una joven procedente del pueblo ficticio de Antumbria que un buen día recibe una cinta de vídeo que contiene una llamada de auxilio de su padre ausente. Tras escuchar el mensaje del que fuera un reputado cineasta de películas de miedo, la protagonista se sumergirá en sus recuerdos en busca de las claves para desentrañar el oscuro pasado de su familia.

Vaya por delante que no estamos ante un título de terror al uso, por mucho que exponga múltiples pinceladas de thriller psicológico. Más bien estamos ante un homenaje al género propiciado por la figura de Anxo Vegas, ese realizador a través del cual los responsables del juego proyectan infinidad de guiños a clásicos como El resplandor o La semilla del diablo. Cada póster pegado a las paredes de los escenarios, cinta de VHS o página de guion que encontramos rememora una edad dorada cargada de nostalgia y dulce pavor.

Es en definitiva la cultura del videoclub, esa tan arraigada en la década de los noventa y que ha sido precisamente la escogida como telón de fondo para el juego. Un periodo que también se manifiesta en muchos de los elementos que conforman la puesta en escena, como las revistas que ojeamos o los objetos dispersos por doquier. También en las reiteradas referencias a algunos de los sucesos más escabrosos que tuvieron lugar durante aquellos años, en su mayoría asociados a la crónica negra gallega, y que han servido de inspiración a la hora de concebir algunos de los aspectos más macabros del argumento.

De ningún modo queremos recrearnos en los detalles de la trama, pues ir arrojando luz a los misterios que nos plantea es el verdadero aliciente de Tape: Unveil the Memories. Más allá de los vídeos que iremos obteniendo una vez alcancemos distintos puntos de la aventura, será conveniente atender a las diversas cartas y otros documentos con los que podremos interactuar. Algunos, como las cintas, los storyboards o los cómics, están disponibles para nuestro mero disfrute y afán coleccionista. Otros en cambio sí nos ofrecerán información que irá cobrando sentido según vayan sucediendo los acontecimientos.

El juego, que cuenta con una perspectiva en primera persona, nos insta a buscar pistas y resolver acertijos en lugares como un hospital o una casa de aspecto señorial. Aunque son niveles lineales también son amplios y laberínticos, por lo que no pararemos de recorrer pasillos y visitar estancias a las que volveremos frecuentemente para utilizar útiles recién adquiridos o desbloquear nuevas rutas.

Para superar la mayoría de obstáculos tendremos que hacer uso de nuestra cámara Super 8, que más allá de su aportación retro supone una herramienta indispensable ya que nos permite fijar el objetivo en ciertos elementos del escenario haciendo que avancen o retrocedan en el tiempo.

Esta mecánica se traduce en que podremos volver a situar una silla volcada en su posición inicial o reconstruir un jarrón roto en pedazos, acciones a priori banales pero que son la base de los rompecabezas, los cuales no sólo van ganando en complejidad sino también en ambición. Los hay muy ingeniosos, y nos exigirán estar muy atentos a cómo reacciona cada componente móvil del entorno, aunque a decir verdad ninguno de ellos nos ha resultado extremadamente enrevesado.

Tampoco significa que esto vaya a ser un camino de rosas, y más teniendo en cuenta que no lo haremos en solitario. A menudo tendremos que lidiar con una tenebrosa criatura que acostumbra a emerger de un portal y patrullar las salas por las que hemos de desplazarnos. No será posible acabar con ella, de modo que nuestra única opción será sortearla con sigilo para evitar que nos atrape. Como último recurso, podremos deslumbrarla con nuestra cámara y así ganar unos segundos para escapar o buscar refugio.

Son momentos de tensión que muchos jugadores agradecerán, si bien se repiten tanto que acaban por resultar un poco tediosos. Y es que si bien en los primeros compases del juego el monstruo nos pillará por sorpresa más de una vez dada su forma errática de desplazarse y escudriñar cada rincón, según vayamos acumulando encuentros acabaremos por aprendernos sus patrones y así darle esquinazo con relativa facilidad.

En todo caso su presencia contribuye a fomentar la vertiente figurativa de una obra en la que a sus responsables no les tiembla la mano a la hora de retorcer los escenarios, jugar con la perspectiva e introducir cambios a cada paso. Porque por mucho que Tape: Unveil the Memories preste especial atención a la verosimilitud de sus ubicaciones, tales como un cuarto infantil o la sala de espera de un hospital, recurre con frecuencia a esa estética de pesadilla que también forma parte de la personalidad del título.

Son estos contrastes los que condicionan una dirección artística notable, que va más allá de lo superficial y que nos anima a tomarnos nuestro tiempo y atender a cada cartel, cada carátula de cinta de vídeo o recorte de periódico. Un buen trabajo que deja en un segundo plano algunos puntos menos brillantes de la producción como son un apartado gráfico que cumple con su cometido sin demasiados alardes o unas interpretaciones que no son del todo profesionales.

Completar la historia de Iria nos llevará unas cuatro horas, y si bien el título no es demasiado rejugable sí que dispone de varios finales diferentes dependiendo de dos importantes decisiones que tomaremos en su tramo final. En función de lo que escojamos el desenlace será más o menos amargo, aunque una vez superemos los créditos finales desde el menú principal podremos acceder a una nueva modalidad llamada El montaje del director, que nos permitirá volver a empezar el último capítulo y concluir el juego de manera diferente.

En definitiva, los chicos de Black Chili Goat nos dan motivos más que suficientes para dar una oportunidad a uno de los títulos más satisfactorios de cuantos nutren el catálogo de PlayStation Talents. Más allá de su estilo de juego, comparable al de otros lanzamientos de la marca como Insomnis, Tape: Unveil the Memories os atrapará gracias a una trama sombría, con interesantes giros y continuas alusiones a filmes de culto. Ya sabéis, si entráis en una sala y veis una máquina de escribir no olvidéis ojear la página que sobresale del rodillo. Tal vez Jack Torrance haya dejado algo para vosotros.

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