Análisis de Frantics, mil y una zorrerías en lo nuevo de Playlink

El catálogo de Playlink sigue creciendo con nuevas propuestas dirigidas a aquellos que no se pueden resistir a organizar fiestas en casa junto a familiares y amigos. Tal y como hemos comentado en anteriores ocasiones, el principal atractivo de esta línea de juegos es el uso de nuestro Smartphone o tablet a modo de mando, prescindiendo de cualquier otro tipo de periférico y conectando estos dispositivos a la consola utilizando la red WiFi del hogar. De esta manera, y tras instalar una aplicación gratuita, gozaremos de una segunda pantalla a través de la cual podremos ser partícipes de todo aquello que se vaya mostrando en el televisor.

Frantics llega para cubrir un vacío existente en los títulos disponibles hasta el momento en esta colección. Con Saber es Poder pudimos disfrutar de un concurso de preguntas y respuestas con un claro enfoque televisivo, mientras que en ¡Has sido tú! pusimos a prueba a nuestros allegados instándoles a compartir lo que realmente pensaban los unos de los otros. Con Intenciones Ocultas nos sumergimos en un thriller de corte cinematográfico en el que nuestras decisiones iban moldeando la historia a cada paso, y en Singstar Celebration dimos rienda suelta a nuestras dotes musicales interpretando un buen repertorio de grandes éxitos. Ahora, el juego de NapNok Games lanza a los jugadores a competir los unos contra otros en pequeñas y delirantes pruebas en las que por fin nuestra habilidad será esencial para hacernos con la victoria.

El título permite configurar partidas de un máximo de cuatro personas, un número menor que en otras propuestas como Saber es Poder si bien se trata de una decisión comprensible ya que introducir un elevado número de participantes haría que los minijuegos se convirtiesen en algo caótico, dificultando incluso identificar a nuestro personaje dado el frenetismo de algunos desafíos.

Es interesante señalar que Frantics puede ser jugado en solitario compitiendo contra varios personajes controlados por la máquina, algo que no ocurría en otros juegos de Playlink. No tiene mucho sentido hacerlo de esta manera dado el carácter social de la experiencia pero es una posibilidad que nunca está de más.

También cabe comentar que si la partida se inicia con dos jugadores confirmados el título añadirá otros dos personajes de relleno sin darnos la posibilidad de excluirlos, algo que no nos ha parecido del todo acertado ya que a menudo la inteligencia artificial resulta ser mucho más infalible que el resto de participantes -especialmente si todavía son principiantes- llegando a desestabilizar los enfrentamientos. En cambio, si el juego da comienzo con tres jugadores en la sala, Frantics no ve la necesidad de rellenar el hueco restante considerando que son suficientes como para sacar todo el partido a la sesión.

Unirnos al juego es tan sencillo como hacernos un selfie con nuestro teléfono e introducir nuestro nombre o pseudónimo. Acto seguido, se nos asignará un animal que nos representará a lo largo de la competición, algo que suele arrancar más de una carcajada a los presentes aunque también se nos dé la opción de cambiarlo por aquel que más nos convenza. Es más, agitando nuestro móvil podremos moldear su físico haciéndolo más estilizado o corpulento hasta dar con nuestro verdadero alter ego digital.

Frantics consta de un total de 15 minijuegos, más que suficientes si planeamos hacer uso ocasional del título y a sabiendas de que deberemos ir practicando en todos y cada uno de ellos hasta lograr dominarlos. Antes de comenzar se activará un breve tutorial que nos adelantará el objetivo y las mecánicas propias de cada reto, algo que se antoja esencial y a la vez insuficiente, pues los menos experimentados necesitarán de al menos una partida de prueba para asimilar todos sus entresijos y entender qué táctica es la más adecuada para lograr la victoria.

Por lo general, desplazar nuestro personaje por la pantalla requerirá deslizar el dedo por la pantalla táctil de izquierda a derecha o bien girar el móvil en la dirección adecuada. A veces también deberemos dar un toque en el centro para saltar o realizar acciones específicas, un sistema tan simple como efectivo pues la respuesta de los controles es muy buena.

Encontramos pruebas tan diversas como un salto en paracaídas que nos exigirá ser el primero en pisar tierra calculando muy bien el momento de abrirlo para no estamparnos contra el suelo. También una carrera de coches en la que nuestros contrincantes nos asignarán piezas con las que frenarnos o hacernos perder el control de nuestro bólido, una especie de petanca que implica animalitos montados en una silla con ruedines, una carrera de obstáculos o un combate en mitad de una plataforma de hielo que poco a poco irá reduciendo su tamaño hasta hacernos caer al vacío.

Que el juego plantee una serie de reglas llevar a cabo los desafíos no significa que nos obligue a competir de una manera o de otra. Es más, Frantics nos anima constantemente a jugar sucio y aprovechar cada pequeña ventaja para perjudicar a nuestros contrincantes, por lo que los piques están más que asegurados.

En su modo principal, la Fiesta del Zorro, deberemos enfrentarnos en una sucesión de minijuegos aleatorios. Cada uno consta de dos rondas –más una a modo de ensayo- y cada vez que resultemos ganadores seremos obsequiados con coronas que deberemos ir acumulando de cara a la prueba final, un combate en el que se decidirá el gran triunfador de la velada y en el que dichas coronas equivaldrán a las vidas de las que gocemos. Al igual que ocurría en Saber es Poder, aquellos que mejor hayan jugado tendrán más garantías de alzarse con la victoria en una última batalla todos contra todos en la que no se descartan las sorpresas, ya que cualquiera puede dar un golpe encima de la mesa y reivindicarse.

A lo largo de la competición deberemos tener cuidado de ir recogiendo monedas que utilizaremos en momentos puntuales para pujar por diferentes armas que utilizar contra nuestros rivales u otros objetos especiales. Además, aunque no hayamos quedado en primer lugar, si hemos destacado a la hora de llevar a cabo alguna estrategia en concreto respecto al resto de jugadores –por ejemplo, haber sido el que más cartuchos de dinamita ha arrojado contra nuestros rivales- se nos recompensará con una buena suma de dinero que podremos invertir sabiamente.

Frantics se guarda varios ases en la manga para evitar que ningún jugador llegue a aburrirse. Aquellos que vayan perdiendo podrán acceder a pruebas especiales con las que mejorar su posición en la tabla e incluso activar misiones secretas con las que sumar preciadas bonificaciones y que implican asegurarse de que alguno de sus compañeros gane en el siguiente reto o por el contrario que quede en el último lugar. Incluso si en mitad del minijuego alguien muere, desde su pantalla táctil podrá lanzar ataques tan molestos como un rayo congelante para sacar de quicio a aquellos que todavía sigan disputando la corona.

La Fiesta del Zorro tiene una duración de unos 20 minutos y un desarrollo tan ágil que probablemente querremos repetir. Por otro lado, los jugadores tendrán la posibilidad de probar los minijuegos individualmente o personalizar su propia partida atendiendo a ciertos criterios, por ejemplo que todas las pruebas sean de velocidad o que se controlen desde la pantalla táctil y no por movimiento.

Se trata de un título con un apartado audiovisual muy simpático y agradable, con escenarios simples pero muy coloridos y personajes caricaturescos que parecen moldeados con plastilina. Todo tiene un aire de lo más festivo que lo convierte en un entretenimiento adecuado para toda la familia aunque serán los más mayores los que más disfruten del gran maestro de ceremonias, un zorro tan elegante como artero que amenizará el juego con sus comentarios jocosos y no carentes de dobles sentidos. Ojalá se hubiese llevado su personalidad un paso más allá, pues estaríamos hablando de un personaje muy a tener en cuenta.

Frantics vuelve a poner de manifiesto algunos de los atributos fundamentales que todo juego de Playlink deberían tener. Apuesta por las partidas rápidas, suscita la rivalidad entre los participantes y entra tanto por los ojos como por los oídos, pues está totalmente doblado al castellano de manera profesional. A veces puede resultar algo confuso y toma algunas decisiones que pueden exasperar a los jugadores menos diestros, pero por lo general es una estupenda opción para las reuniones en casa reforzada además por un precio muy asequible.

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